(VOVWORLD) - En los últimos años, el sector de la inversión extranjera directa (IED) se ha consolidado como un pilar relevante de la economía vietnamita, contribuyendo de manera significativa al crecimiento, las exportaciones y la integración internacional.
Foto: baodautu.vn |
En la actualidad, la IED ha permitido a Vietnam integrarse más profundamente en las cadenas globales de valor, con aportes sustanciales al producto interno bruto, a los ingresos fiscales y a la creación de empleo. En particular, durante el período 2021-2025, el capital de este tipo efectivamente ejecutado superó los 158.000 millones de dólares, rebasando el objetivo fijado de entre 100.000 y 150.000 millones de dólares.
Sin embargo, la participación de la IED en el total de la inversión social muestra una tendencia descendente; la transferencia tecnológica y el fortalecimiento de las capacidades industriales nacionales siguen siendo limitados, y la economía continúa dependiendo en gran medida de la referida fuente de capital en determinados sectores estratégicos. Ante este escenario, se plantea la necesidad de avanzar de manera decidida, en la próxima etapa, desde una política de atracción basada en la cantidad hacia un enfoque que priorice la calidad y el efecto de arrastre sobre la economía nacional.
El énfasis debe ponerse en la elaboración de políticas que incentiven a las empresas nacionales a integrarse más profundamente en las cadenas de suministro de las compañías con inversión extranjera, en el desarrollo de la industria de apoyo y en la vinculación de la formación de recursos humanos con las necesidades reales de los parques industriales y zonas productivas. Este ámbito no sólo debe orientarse a la exportación, sino también a una mayor inserción en el mercado interno.
Al respecto, Pham Thanh Binh, director del Centro de Promoción de Información y Apoyo a la Inversión en el Norte, del Departamento de Inversión Extranjera del Ministerio de Finanzas, subrayó: “Vietnam necesita implementar soluciones y acciones concretas, entre ellas el perfeccionamiento del marco institucional y de las políticas de inversión para reforzar la estabilidad y la confianza de los inversores; el impulso de la reforma de los procedimientos administrativos; la modernización de la infraestructura, especialmente en logística, energía y parques industriales, con un enfoque moderno, verde e inteligente; el fortalecimiento de la formación de recursos humanos de alta calidad para responder a las exigencias de las tecnologías avanzadas; y la intensificación de la promoción selectiva de inversiones, dirigida a los grandes grupos multinacionales de los sectores de alta tecnología y energías limpias”.