El documento señala que, en los últimos 26 años, el Estado ha invertido en 16 laboratorios nacionales clave, contribuyendo al fortalecimiento de la investigación, la formación de recursos humanos y el desarrollo de competencias técnicas.

En el contexto de la competencia tecnológica global, se considera prioritario consolidar una infraestructura nacional de investigación que integre toda la cadena de valor: desde la I+D hasta la experimentación, validación y comercialización de tecnologías estratégicas.

El viceprimer ministro subrayó: “Necesitamos construir un sistema de laboratorios modernos, sincronizados, interconectados y de uso compartido eficiente, al servicio del desarrollo científico, tecnológico e innovador, especialmente en tecnologías estratégicas. Además, debemos definir objetivos, resultados, cronograma, recursos, marco jurídico y mecanismos de funcionamiento de estos centros”.

El proyecto prevé que, hacia 2035, se establezca una red nacional de infraestructuras modernas y compartidas, con entre 10 y 15 instalaciones dedicadas a tecnologías básicas y fundamentales, además de centros de ensayo, medición, certificación y apoyo a la comercialización. Asimismo, se impulsará la formación de al menos 20 grupos de investigación de excelencia y la creación de un mínimo de 10 startups innovadoras.

De cara a 2045, se aspira a contar con centros de investigación líderes en la región.