El año 2026 marca un hito especial con la celebración de la primera edición del Festival Vietnamita del Álbum Ilustrado Infantil. El evento, celebrado en Ciudad Ho Chi Minh, abre un espacio dedicado exclusivamente a este género literario. Los álbumes ilustrados narran historias a través de la combinación de palabras e imágenes. Cada página integra colores, composición, iluminación y ritmo visual, invitando al lector a observar, interpretar y sentir. Esta característica hace que la experiencia de lectura sea más pausada, pero también más profunda.

Nguyen Huu Quynh Huong, directora del festival, explicó: “Los niños del siglo XXI viven inmersos en un flujo constante de estímulos visuales. Las imágenes los acompañan a cada instante y, cuando faltan la atención y la capacidad de concentración, esa presión constante puede generar nuevos desequilibrios emocionales. La lectura de un álbum ilustrado no consiste únicamente en seguir una historia o contemplar imágenes; invita también a detenerse, algo muy distinto de la experiencia que ofrecen la televisión o los dispositivos electrónicos, y a observar el mundo con mayor profundidad. Precisamente ahí radica el valor de los álbumes ilustrados: en su capacidad para acompañar y brindar apoyo a los niños en una época de transformaciones vertiginosas como la que vivimos”.

En Vietnam, la necesidad de enriquecer la vida cultural y espiritual de los niños recibe cada vez más atención, especialmente a través de los álbumes ilustrados, que les permiten conocer mejor su cultura, sus tradiciones y su país. Vu Thi Thanh Tam, directora de la empresa educativa y editorial O Cua Sach, considera que para acercar estos libros a los niños es fundamental una mayor sensibilización por parte de la sociedad y, especialmente, de las familias.

“Hoy las condiciones materiales han mejorado notablemente, pero muchos padres siguen preguntándose por qué los álbumes ilustrados tienen un precio elevado o por qué sus hijos deberían dedicar tiempo a observar imágenes cuando necesitan aprender a leer. A menudo se subestima el valor de la ilustración sin comprender que estos libros constituyen el primer museo de arte al que accede un niño. A través de ellos, la sensibilidad estética se forma y madura de manera natural. Por eso es fundamental dar a conocer mejor sus beneficios, transformar ciertos hábitos de consumo cultural y devolver a los niños una infancia más plena y feliz”, manifestó.

Durante el festival, los niños no solo tienen la oportunidad de leer obras ilustradas, sino también de dibujar y crear sus propias historias. Ha Thuy Tu Uyen, estudiante de décimo grado, expresó: “Tengo un libro con muy poco texto; son las imágenes las que narran prácticamente toda la historia, y resultan fáciles de comprender. En las obras dirigidas a los más pequeños no es necesario abusar de las palabras. También me inspiro en el manga y el anime, así como en el trabajo de numerosos ilustradores. Considero que cada libro transmite un mensaje distinto. A través de mis dibujos intento reflejar algunas de las presiones que afrontan los niños, así como situaciones de injusticia o favoritismo. Espero que los adultos, al acercarse a estas historias, puedan comprender mejor a sus hijos y revisar ciertas actitudes para fortalecer los vínculos familiares”.

Por su parte, Nguyen Thuan Nhien, estudiante de séptimo grado en Da Lat, señaló: “Deseo que los adultos aprendan a comprender los dibujos de los niños. Puede que nuestros trazos no sean perfectos, pero encierran significados muy profundos. A veces expresan una tristeza; otras, una pequeña alegría. En cualquier caso, reflejan la forma singular en que los niños percibimos el mundo, una mirada diferente de la de los adultos”.

Desde una perspectiva profesional, Le Thien Tri, representante de la organización Room to Read, considera que para que los álbumes ilustrados desplieguen plenamente su potencial es necesario desarrollar un ecosistema integral que abarque la creación, la publicación, la distribución y la sensibilización social.

“Cuando un niño se acerca a un álbum ilustrado, la experiencia de lectura es muy distinta a la que ofrecen otros libros. Aprende a observar y a formular preguntas: por qué se ha elegido un determinado color, por qué los personajes se desplazan en una dirección concreta o por qué la composición ocupa una página simple o doble. También aprende a relacionar texto e imagen para descubrir los distintos significados de la historia. Todo ello contribuye a desarrollar la capacidad de observación, el razonamiento, el análisis visual y la expresión de las propias ideas”, afirmó.

En un contexto de vertiginoso avance tecnológico, los álbumes ilustrados ofrecen una experiencia complementaria: un espacio donde los niños pueden detenerse, reflexionar y conectar más profundamente con sus emociones. Sin embargo, para aprovechar plenamente su valor es necesario comprender mejor su importancia y construir un ecosistema coherente que abarque la creación, la edición, la educación y la comunicación. Porque lo que un álbum ilustrado ofrece no es solo una historia, sino también la capacidad de ayudar a los niños a comprender el mundo, comprenderse mejor a sí mismos y crecer de manera más plena.

El Festival Vietnamita del Álbum Ilustrado Infantil 2026 (VCPF 2026) se celebró por primera vez del 28 al 31 de mayo en la Biblioteca General de Ciencias de Ciudad Ho Chi Minh, bajo el lema: “Los álbumes ilustrados como apoyo para la infancia en contextos difíciles”.

Impulsado por Slowbooks, el evento tuvo como objetivo fortalecer el ecosistema del álbum ilustrado en Vietnam y promover la proyección internacional de las obras nacionales.

Durante los cuatro días de celebración, el festival reunió exposiciones, ferias del libro, talleres creativos, encuentros con autores e ilustradores, debates especializados y actividades de intercambio de derechos editoriales con participación internacional.

Corea del Sur, país invitado de honor, presentó más de 90 obras y compartió experiencias de una de las industrias de álbumes ilustrados más desarrolladas del mundo.