“Cada integrante del equipo ha desempeñado sus propias labores con el mayor sentido de responsabilidad. Solo así podremos cumplir plenamente con este deber de gratitud. En lo personal, también albergo la esperanza de encontrar los restos de mi abuelo materno durante esta campaña”.

Después de más de cincuenta años, el tiempo ha borrado gran parte de las huellas de la guerra. En algunos sepulcros sólo permanecen unos pocos dientes o diminutos fragmentos de hueso. En otros casos, los restos se han deteriorado hasta el punto de impedir la obtención de material biológico apto para un análisis genético.

Por ello, cada muestra recuperada constituye un hallazgo de enorme valor y debe ser tratada bajo un estricto protocolo científico. El doctor Ho Kim Thi, del Centro Provincial de Medicina Forense,explicó: “El procesamiento de las muestras exige un cuidado extremo. Debemos evitar cualquier contaminación, tanto por parte del personal que las manipula como entre las propias muestras. Obtenerlas ya es muy difícil por lo que cada paso debe realizarse con absoluta precisión. Nuestro mayor deseo es devolver la identidad a los mártires que sacrificaron su vida por el país”.

Además de la toma de muestras genéticas, esta campaña consiste en recopilar toda la información de cada tumba para digitalizarla directamente en el terreno. Desde la ubicación, el estado de conservación de la sepultura hasta los datos de las muestras genéticas quedan registrados en un sistema digital que facilitará su conservación y su posterior comparación con la base de datos de ADN de los familiares de los mártires.

De hecho, la combinación del análisis genético y la digitalización de la información acelerará el proceso de identificación y reducirá el riesgo de pérdida o dispersión de los datos. Una vez concluidos los trabajos en el Cementerio de Mártires de Xuan Quang 2, los equipos continuarán la toma de muestras en los demás cementerios de la provincia, al tiempo que mantendrán las labores de búsqueda y recuperación de restos tanto en Vietnam como en Camboya.

Bajo el intenso sol de julio en la comuna Dong Xuan, el teniente coronel Le Nam Ninh, asistente de la Sección de Políticas del Departamento Político del Mando Militar de la provincia de Dak Lak trabaja junto a sus compañeros, milicianos y médicos forenses en el Cementerio de Mártires de Xuan Quang 2.

Ante cada tumba cuya identidad permanece sin identificar, retiran la tierra con extrema delicadeza, centímetro a centímetro, en busca del más mínimo vestigio que haya resistido el paso de más de cinco décadas.

Para Ninh, esta no es solo una misión militar. También es una búsqueda profundamente personal. Desde hace años, su familia intenta localizar la tumba de su abuelo materno, caído durante la guerra, un deseo que fue además el último anhelo de su madre. Quizá por eso, cada jornada de trabajo renueva la esperanza de que, entre los cientos de sepulcros aún sin nombre, algún día aparezca el de su abuelo.

La historia de Ninh es solo una entre miles. Actualmente, la localidad alberga más de 4.100 tumbas de mártires cuya identidad aún no ha podido establecerse. Cada una representa una historia interrumpida y una larga espera para las familias que, durante décadas, no han dejado de buscar a sus seres queridos. Esa es también la razón de ser de la campaña “500 días y noches para buscar, recuperar e identificar los restos de los mártires”.

Dao My, vicepresidente del Comité Popular de la provincia, afirmó: “Estamos acelerando la implementación de la campaña para identificar a los mártires. Revisamos el plan de trabajo para definir un calendario preciso y asignar responsabilidades concretas, con el objetivo de completar la toma de muestras antes del 31 de octubre. Paralelamente, seguiremos intensificando la búsqueda de restos de mártires dentro del país y prepararemos nuevas operaciones para continuar esa misión en Camboya”.

Las muestras recogidas hoy aún deben pasar por un largo proceso de análisis y cotejo con la base de datos genética de los familiares de los mártires antes de que pueda confirmarse una identidad. El camino para devolverles su nombre está lejos de concluir. Sin embargo, cada muestra de ADN preservada y cada dato incorporado a la base digital representan una nueva oportunidad para identificar a quienes entregaron su vida por la independencia y la libertad de la patria. Porque devolver un nombre a un mártir es mucho más que identificar unos restos. Significa restituir su identidad, poner fin a décadas de incertidumbre para su familia y saldar, aunque solo sea en parte, una deuda de memoria y gratitud con quienes hicieron posible la paz de la que hoy disfruta el país.