A unos 700 metros sobre el nivel del mar, Bui Hui ocupa más de 400 hectáreas entre montañas y bosques. El camino asciende por las laderas y, a medida que se gana altura, el aire se vuelve más fresco y las aldeas quedan ocultas entre la vegetación.
Tras una curva aparece la pradera, con sus laderas verdes extendiéndose hasta el horizonte. Por la mañana, la niebla cubre el paisaje y las nubes ascienden desde los valles entre las colinas. A veces parecen tan cercanas que basta con extender la mano para tocarlas.
Nguyen Thi Thanh, visitante procedente de Quang Ngai, compartió: “La pradera de Bui Hui me ha causado una impresión extraordinaria. Mi familia y yo llegamos ayer por la tarde y nos sorprendieron la amplitud, la tranquilidad y la pureza del aire. A primera hora aparecen las nubes y refresca ligeramente. Estar aquí resulta profundamente relajante, como si uno pudiera alejarse por un momento del bullicio y del ritmo acelerado de la vida cotidiana. Creo que es un destino ideal para quienes aman la naturaleza, disfrutan de nuevas experiencias y buscan un lugar donde descansar después de unos días de trabajo intenso”.
Cada momento del día ofrece una imagen diferente. Al mediodía, una luz suave cubre la pradera, y por la tarde, el sol desaparece tras la cordillera. De noche, el viento y el frío intenso recuerdan el carácter de estas tierras altas.
Los visitantes llegan para contemplar el mar de nubes y disfrutar del paisaje, pero también para pasear, acampar, tomar fotografías o simplemente sentarse sobre la hierba y escuchar el viento.
Para la población local, las praderas y el clima favorable ofrecen nuevas oportunidades para desarrollar el turismo comunitario y promocionar productos agrícolas y otros artículos elaborados en la zona.
Dinh Thi Bao Hang, vecina de la aldea de Bui Hui, en la comuna de Dang Thuy Tram, provincia de Quang Ngai, explicó: “La pradera de Bui Hui tiene un clima muy fresco y un aire puro. Su paisaje transmite tranquilidad y ofrece buenas condiciones para desarrollar el turismo comunitario. En los últimos años, cada vez más personas de otras localidades han conocido este lugar. El turismo ha abierto nuevas oportunidades para la población local. Los habitantes han aprendido a trabajar en actividades turísticas y comercializar productos de la zona. Como resultado, sus condiciones de vida han mejorado considerablemente”.
El viaje también permite conocer la cultura del pueblo H're, destacada por los conjuntos tradicionales de tres y cinco gongs, las melodías de Kaleu y Kachoi, la gastronomía elaborada con productos de las montañas y los bosques y la hospitalidad de sus habitantes.
Las autoridades locales proyectan convertir Bui Hui en un destino de turismo comunitario que combine el paisaje con experiencias vinculadas a la cultura H're, al tiempo que protege el medio ambiente y conserva su carácter agreste.
Tran Thanh Hung, director de la Cooperativa Comunitaria de Bui Hui, en la provincia de Quang Ngai, señaló: “Cada año, Bui Hui recibe entre 30.000 y 50.000 visitantes. Actualmente, numerosos grupos procedentes de lugares lejanos llegan hasta aquí y reservan alojamiento en la zona. Quienes visitan Bui Hui pueden experimentar las cuatro estaciones en un mismo día. Por la mañana contemplan el amanecer y, al caer la tarde, una hermosa puesta de sol. La Cooperativa Comunitaria de Bui Hui quiere ampliar los modelos de turismo comunitario mediante iniciativas como el cultivo de hortalizas y experiencias relacionadas con los gongs y la cultura del pueblo H're, para atraer a más visitantes”.
En medio del ritmo acelerado de la vida moderna, Bui Hui invita a detenerse y respirar. Entre sus laderas, el viento y el mar de nubes, la población local encuentra nuevas formas de vida vinculadas a la naturaleza y a su cultura. Visitar Bui Hui es mucho más que contemplar un paisaje. Es dejar atrás las prisas, perderse entre las nubes y descubrir, aunque sea por un instante, la calma de las tierras altas de Quang Ngai.
