Una tarde de septiembre, en la Academia de Danza de Vietnam, en Hanói, los jóvenes artistas colombianos presentaron el bambuco, el sanjuanero, el pasillo y la rajaleña, danzas alegres y llenas de emoción, características del departamento de Huila.
Como respuesta, los alumnos de la Academia de Danza de Vietnam ofrecieron diversas piezas tradicionales representativas de los distintos grupos étnicos del país. Ritmos, lenguajes y colores diferentes confluyeron sobre un mismo escenario y dieron paso a una singular sintonía emocional.
Daniela Sáenz, profesora de la Corporación Artística y Cultural A Pata Limpia, señaló: “Pudimos ver que son polos opuestos, pero que, a raíz de eso, aunque no hablan el mismo idioma, pues se lleven ese aprendizaje tan grande y que los vimos compartir. Aunque no entendían lo que hablaban, bailando lo pudieron hacer”.
La rapidez de los movimientos y la delicadeza de las danzas tradicionales de Huila arrancaron los aplausos del público, que no tardó en dejarse llevar por el ritmo de la música.
La actuación de los alumnos de la Academia de Danza de Vietnam también causó una profunda impresión entre los integrantes de la delegación colombiana. Para Sara Valentina, la atmósfera del escenario llegó incluso a transportarla, por un instante, a su tierra natal.
“Lo que más me recuerda es la alegría de la gente al bailarlo, la amabilidad, aunque no nos podamos comunicar, la amabilidad es, sobre todo, intentar comunicarnos, así sean con señas. La punta talón, al hacer ballet, ellos”, manifestó.
Para la joven bailarina Nguyen Quynh Chi, de la Academia de Danza de Vietnam, las diferencias hicieron que la experiencia resultara aún más enriquecedora.
“Es la primera vez que tengo la oportunidad de compartir experiencias y actuar con jóvenes artistas procedentes de Colombia. Me he dado cuenta de que las danzas vietnamitas y colombianas prácticamente no tienen nada en común, ni en los movimientos ni en los ritmos. Cada una tiene su propia identidad y lleva consigo una historia cultural diferente. Pero precisamente esas diferencias hicieron que el encuentro fuera más interesante. Puede que no entendamos el idioma del otro, pero cuando estamos juntos sobre el escenario podemos sentir el amor y la pasión que compartimos por la danza. Para mí, ese es el punto en común más hermoso entre nosotros”, afirmó la joven.
Nguyen Thuy Nga, subdirectora encargada de la Academia de Danza de Vietnam, destacó el potencial de cooperación entre ambas partes al decir: “Este es un punto de partida para la cooperación entre la Academia de Danza de Vietnam y el arte de la danza de Colombia. Espero que en los próximos años y en el futuro podamos celebrar muchos más encuentros y actuaciones como esta; que Vietnam pueda viajar a Colombia para actuar y que Colombia pueda venir a Vietnam. También espero que podamos ampliar los intercambios entre alumnos, estudiantes y docentes, así como la cooperación en materia de investigación académica. Eso es lo que deseo”.
Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Vietnam y Colombia, en 1979, la cultura y el arte han desempeñado un papel importante como puente de acercamiento entre ambos países.
Así lo señaló la embajadora de Colombia en Vietnam, Camila Polo Flórez, quien considera que, sobre esa base, la cooperación bilateral puede extenderse a muchos otros ámbitos.
“El fútbol y la danza, como la música, son parte de la identidad de Colombia. Si a través de estas tres iniciativas o de estas tres actividades podemos acercarnos más, voy a dar todo de mí para que así sea”, aseveró.
Las palabras de la embajadora ponen de relieve el profundo significado de esta visita de intercambio. Desde Hanói hasta el casco antiguo de Hoi An (Da Nang), los jóvenes artistas de A Pata Limpia tuvieron la oportunidad de actuar, compartir experiencias y descubrir la cultura vietnamita.
La tarde del 16 de septiembre, en la Puerta de la Pagoda Ba Mu, en el casco antiguo de Hoi An, el grupo presentó danzas tradicionales de Huila y compartió una jornada con niños de la localidad. La delegación también se reunió con alumnos de la Escuela Internacional de Hoi An y de la Escuela Hy Vong, además de ofrecer una actuación en Sun World Ba Na Hills, complejo turístico y de entretenimiento situado en las montañas de Da Nang. A través de estos encuentros, los pasos llegados desde Huila llevaron la cultura colombiana a Vietnam y, a su vez, los jóvenes artistas regresaron con recuerdos y experiencias de un país que se extiende de norte a sur en la característica forma de la letra S.
Dos idiomas diferentes, pero un mismo lenguaje: el de la música y la danza. A través de ellos, los jóvenes artistas de Vietnam y Colombia encontraron una vía de comunicación más allá de las palabras y contribuyeron a tender un nuevo puente de amistad entre ambos países.
