Movilizar todos los recursos
Las consecuencias del Agente Naranja/dioxina para los seres humanos y el medio ambiente son particularmente graves, perduran durante décadas y siguen representando un desafío para muchas familias vietnamitas.
Según cifras publicadas por Vietnam, aproximadamente 4,8 millones de personas han estado expuestas a esta sustancia tóxica, de las cuales cerca de 3,1 millones han sido identificadas como víctimas directas. Las consecuencias para la salud pueden perdurar durante generaciones. Pero detrás de estas cifras se esconden historias de vida concretas.
Nguyen Tan Dau, víctima del Agente Naranja/dioxina en Quang Tri, compartió: "Serví en la 5.ª Región Militar de 1968 a 1971. Durante ese período estuve expuesto al Agente Naranja/dioxina y padecí numerosas enfermedades. Ahora no puedo desenvolverme con normalidad. Tuve diez hijos, pero cinco fallecieron y uno nació con una discapacidad".
Abordar las consecuencias de las toxinas químicas es una tarea a largo plazo; por ello, Vietnam ha ido mejorando progresivamente su sistema de políticas para atender a las víctimas. Desde 1998 hasta la actualidad, el Comité Permanente de la Asamblea Nacional ha emitido tres decretos relacionados con los mecanismos y las políticas para personas meritorias, incluidos quienes participaron en la guerra de resistencia y estuvieron expuestos a toxinas químicas, así como sus hijos. Paralelamente, el Gobierno y los ministerios han implementado numerosas medidas de apoyo en materia de subsidios, atención médica, rehabilitación, formación profesional, generación de medios de vida y mejora de las condiciones de vida. Estas políticas no solo buscan brindar apoyo material, sino también crear oportunidades para que las víctimas y sus familias estabilicen sus vidas, se integren en la comunidad y mejoren su calidad de vida.
Además de las políticas de bienestar social, durante muchos años, la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina (VAVA), junto con otras organizaciones e individuos, ha llevado a cabo campañas en defensa de los derechos de las víctimas.
El primer coronel Pham Xuan Hung, vicepresidente de la VAVA y director del Fondo Vietnamita para las Víctimas del Agente Naranja/Dioxina, declaró: “La lucha por la justicia es una tarea difícil. Actualmente apoyamos a Tran To Nga, una víctima del Agente Naranja y con doble nacionalidad francesa y vietnamita, en su defensa de los derechos de las personas afectadas y en la exigencia de responsabilidades a las empresas químicas estadounidenses por los daños causados durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, sabemos que se trata de una lucha a largo plazo”.
Promover la cooperación internacional
Sin embargo, la magnitud y complejidad de las consecuencias de la guerra demuestran que ninguna nación puede resolverlas por sí sola. Por ello, además de movilizar sus recursos internos, Vietnam promueve activamente la cooperación con Gobiernos, organizaciones internacionales y de la sociedad civil, científicos y filántropos de todo el mundo.
Esta cooperación abarca diversos ámbitos, como el apoyo a las víctimas, la atención a las personas con discapacidad, la rehabilitación, el control de la contaminación y la restauración ambiental. En este contexto, Vietnam y Estados Unidos, antiguos adversarios durante la guerra, han ido construyendo una relación de cooperación a lo largo de los años. La superación de sus consecuencias se ha convertido en una de las áreas clave para fomentar la confianza entre ambos países.
La descontaminación de zonas afectadas por dioxinas constituye un claro ejemplo. En el aeropuerto de Da Nang, se descontaminaron y entregaron 32,4 hectáreas de terreno en 2018. En el aeropuerto de Bien Hoa, el proyecto de remediación se ejecuta entre 2020 y 2030, con una financiación comprometida por Estados Unidos de 183 millones de dólares. Hasta octubre de 2025, Estados Unidos había entregado más de seis hectáreas tras completar los trabajos de remediación. En la ceremonia de entrega, celebrada ese mes, el entonces embajador estadounidense en Vietnam, Marc Knapper, destacó la importancia de los esfuerzos conjuntos entre ambos países.
“Hoy es un día verdaderamente significativo, ya que celebramos tres acontecimientos importantes: primero, la entrega de seis hectáreas de terreno descontaminado de dioxinas; segundo, la firma de una enmienda al acuerdo de apoyo a las personas con discapacidad, con 32 millones de dólares adicionales para ampliar el alcance del programa; y, por último, la colocación de la primera piedra de una nueva planta de tratamiento térmico, que permitirá acelerar y mejorar la eficiencia de la descontaminación del terreno restante. Estos acontecimientos revisten una enorme importancia, ya que la cooperación para aliviar las consecuencias de la guerra siempre ha sido un pilar de la amistad y la colaboración entre nuestros países, contribuyendo a generar confianza y promover la reconciliación”.
Sesenta y cinco años después de que los primeros vuelos militares estadounidenses rociaran herbicidas sobre Vietnam, la lucha para superar las secuelas del Agente Naranja y la dioxina continúa en este territorio. Vietnam ha optado por sanar las heridas de la guerra y avanzar en la cooperación pese a las diferencias del pasado. La conmemoración del 65.º aniversario del desastre del Agente Naranja ofrece una oportunidad para recordar esta dolorosa experiencia y comprender mejor el valor de la paz, la superación del pasado y la construcción de un futuro común.
