Este 1 de abril, en su discurso televisado sobre el Estado de la Unión, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que está considerando la retirada de su país de la OTAN, la alianza militar fundada en 1949 en la que Estados Unidos desempeña un papel líder.
De la decepción a la ira
Estas amenazas han aumentado en frecuencia e intensidad, en consonancia con la creciente tensión en Oriente Medio, mientras Washington se enfrenta a reacciones indeseables por parte de sus aliados europeos. En las primeras etapas del conflicto, ningún miembro de la OTAN expresó públicamente su apoyo a la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Luego, cuando la nación persa bloqueó el Estrecho de Ormuz, el llamamiento de Trump fue recibido con silencio. Las tensiones se intensificaron cuando España, Italia y Francia no dejaron que Estados Unidos usara las bases militares en sus territorios para atacar a Irán y prohibieron el sobrevuelo de aeronaves militares estadounidenses sobre su espacio aéreo. La decepción inicial que tenía la administración estadounidense frente a la reacción de estos aliados se convirtió en ira. De criticar la inacción de los aliados, Trump pasó a calificar a la OTAN de “tigre de papel” y amenazó con retirar a Estados Unidos de la coalición atlántica.
Mientras tanto, el secretario de Estado del país norteamericano, Marco Rubio, también afirmó que Estados Unidos tendría que reevaluar el valor de la OTAN.
“Creo que, una vez finalizado este conflicto, tendremos que reconsiderar esta relación. Hay que reevaluar el valor de la OTAN para Estados Unidos. Por supuesto, la decisión final recae en el presidente, pero creo que tendremos que considerar si la OTAN sigue sirviendo bien a los intereses de Estados Unidos, o si se trata simplemente de una relación unilateral, donde Estados Unidos protege a Europa, pero cuando necesitamos ayuda de los aliados, se niegan a permitirnos usar sus bases o sobrevolar su espacio aéreo”, expresó.
Según los observadores, esta amenaza es más seria que la hecha en 2017, cuando Trump advirtió sobre el retiro de Estados Unidos de la OTAN principalmente para presionar a los otros miembros de la alianza a aumentar sus gastos militares.
Charles Kuplan, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), sostiene que esta ira y los recientes conflictos entre Estados Unidos y Europa sobre una serie de cuestiones como Groenlandia, el comercio y el conflicto entre Rusia y Ucrania, podrían traducirse en el retiro de las tropas estadounidenses acuarteladas en Alemania, Reino Unido y Polonia, y en la reducción por parte de Washington de sus compromisos de seguridad con Europa antes de lo previsto. El experto observó: “La OTAN goza de un fuerte apoyo en el Congreso de Estados Unidos, no solo dentro del Partido Demócrata, sino también en el Partido Republicano. La opinión pública estadounidense también respalda a la OTAN, por lo que Trump podría enfrentar obstáculos, pero a mi entender, no existen disposiciones legales ni políticas que el Congreso o el Pentágono puedan utilizar para impedir que comiencen a retirar las fuerzas estadounidenses de la OTAN”.
Lecciones aprendidas en la respuesta de Europa
Frente a las amenazas de Washington, la mayoría de los miembros europeos de la OTAN han optado por una respuesta cautelosa. Los líderes del Reino Unido, Finlandia, Polonia y otros países consideran que la OTAN no solo es un pilar de seguridad, sino también un fundamento para la estabilidad y la prosperidad a largo plazo de Occidente, lo cual redunda en los intereses estratégicos de los propios Estados Unidos, especialmente en el contexto de la actual inestabilidad geopolítica global.
Por otro lado, lo que ha aprendido ante el comportamiento errático del inquilino de la Casa Blanca en anteriores incidentes pasados han ayudado a Europa a mantener la calma y la firmeza frente a sus amenazas. El primer ministro británico, Keir Starmer, el aliado más cercano y también el más criticado por Estados Unidos, afirmó que Londres sigue valorando el papel de la OTAN, pero que continuará promoviendo relaciones más estrechas en materia de defensa y seguridad con Europa para responder a situaciones adversas.
De acuerdo con Camille Grand, ex vicesecretaria general de la OTAN, los miembros europeos de la alianza mantienen una postura firme respecto a que la OTAN es un bloque militar defensivo. Por lo tanto, no tienen intención de apoyar la actual campaña militar de Estados Unidos en Irán, un lugar fuera del área geográfica de la coalición. Esta opinión es compartida por la viceministra delegada de Defensa francesa, Alice Rufo.
“El Artículo 5 del Acuerdo de la OTAN ampara a todos, no a uno solo. Se trata de defensa colectiva y disuasión colectiva. La OTAN es una alianza militar responsable de la seguridad en los territorios de la región euroatlántica, no de llevar a cabo una operación en el Estrecho de Ormuz, lo cual es incompatible con el derecho internacional”.
Por otro lado, la negativa de los países europeos, hasta ahora, a apoyar a Estados Unidos en el conflicto con Irán también se debe a la decisión unilateral inicial de esa potencia. Según Kaja Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el Viejo Continente exigía al menos una notificación o consulta previa de Estados Unidos sobre la decisión de atacar a Irán el 28 de febrero; por lo tanto, sin conocer esta intención, Europa no consideró que se tratara de una guerra propia.
¿Cómo responder si las amenazas de Trump se hacen realidad? Este es el reto actual para Europa. Según Rafa Martínez, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona (España), si Estados Unidos retira sus bases militares de Europa, sería el principio del fin de la OTAN. En ese caso, Estados Unidos podría trasladar sus bases a países del norte de África, en particular a Marruecos. Sin embargo, este plan resultaría costoso para todas las partes, opinó Martínez, añadiendo que se puede utilizar este factor para persuadir a Washington de cambiar de opinión, algo que Trump ha demostrado que aceptaría si sus intereses estuvieran garantizados.
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