El cambio climático ya no es una mera cuestión ambiental, sino que se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la humanidad en el siglo XXI en términos de derechos humanos. La Conclusión n.º 75-KL/TW del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV), promulgada el pasado mes de julio, situó la protección del medio ambiente y la respuesta al cambio climático como uno de los pilares para el desarrollo nacional en la nueva coyuntura. Con este documento, Vietnam continúa reafirmando que proteger el entorno significa garantizar el derecho de las personas a vivir, estar amparadas y desarrollarse.

Según las Naciones Unidas, el cambio climático repercute de manera directa y negativa en el disfrute de los derechos humanos, entre ellos el derecho a la vida, la salud, la alimentación, el agua potable, la vivienda y a vivir en un medio ambiente sano.

Un entorno de vida seguro: un derecho humano fundamental

Durante mucho tiempo, la protección del medio ambiente se consideró a menudo un costo inevitable o una tarea supeditada al desarrollo económico. Sin embargo, la realidad, marcada por la contaminación del aire en las grandes urbes, las sequías y la intrusión salina en el delta del Mekong, así como por los desprendimientos de tierra en las regiones montañosas del norte del país, demuestra que el deterioro ambiental y la alteración del clima afectan de manera cada vez más rápida y profunda a la salud, la vida y los medios de subsistencia de la población.

La protección ambiental y la respuesta al cambio climático no constituyen únicamente un asunto técnico o de gestión de recursos, sino que representan el más alto compromiso político del Partido y el Estado con la salvaguardia de los derechos personales, económicos y sociales de cada ciudadano. La Conclusión n.º 75 del Comité Central del PCV marca un punto de inflexión en la concepción política al reafirmar: “Colocar al ser humano y la calidad de vida de la población en el centro de todas las decisiones de desarrollo y garantizar un entorno de vida seguro y limpio, así como la protección de la salud, la vida y los medios de subsistencia de todos los ciudadanos, como el objetivo supremo”.

En la Conferencia Nacional orientada a la difusión y aplicación de las resoluciones del Tercer Pleno del Comité Central del Partido, el viceprimer ministro permanente, Pham Gia Tuc, enfatizó: “La respuesta al cambio climático es una tarea de especial importancia relacionada directamente con la vida, los medios de subsistencia de los ciudadanos y el desarrollo sostenible del país. Esta es la responsabilidad y el deber de todo el sistema político, las organizaciones, las empresas, las comunidades y los ciudadanos. Hay que colocar al ser humano y la calidad de vida de las personas en el centro de todas las decisiones de desarrollo”.

Esta postura refleja una visión cada vez más alineada con los estándares internacionales de derechos humanos. El Banco Mundial advirtió que el cambio climático podría borrar casi una década de crecimiento y empujar a más de un millón de personas en Vietnam de regreso a la pobreza. A ello se suman los desastres naturales extremos del último año, que dejaron pérdidas económicas de cientos de millones de dólares y la dolorosa pérdida de vidas humanas.

En este contexto, la exigencia de la Conclusión n.º 75 de destinar como mínimo el 2 % del gasto presupuestario anual a la protección ambiental y controlar las grandes fuentes de emisión y reducir la contaminación en las grandes metrópolis constituye una acción concreta en defensa del legítimo derecho a la salud de la ciudadanía.

Protección de los medios de subsistencia y transición justa

El impacto del cambio climático es desigual. Afecta con mayor severidad a las comunidades vulnerables de áreas montañosas, zonas costeras y sectores urbanos de bajos recursos. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la protección estatal de estos colectivos es el verdadero medidor de la justicia social.

Ante este reto, la Conclusión n.º 75 establece “la reordenación territorial y la reubicación de poblaciones expuestas a un alto riesgo, asegurando la sostenibilidad de sus medios de vida”. En la práctica, decenas de miles de hogares ya han sido trasladados a zonas seguras y cientos de miles de hectáreas agrícolas se han reconvertido en modelos adaptativos para garantizar la seguridad alimentaria.

Asimismo, de cara al objetivo de cero emisiones netas para 2050, Vietnam aborda el desafío de una “transición justa”. Para evitar que el paso a una economía verde desproteja a la fuerza laboral, el documento compromete programas de capacitación y reconversión profesional bajo el principio de no dejar a ningún trabajador atrás, resguardando plenamente el derecho al empleo y al sustento ante la transformación económica.

Al respecto, Dao Xuan Lai, experto en desarrollo sostenible, transición energética y protección del medio ambiente, valoró: “Vietnam se ha comprometido a abordar los problemas derivados del cambio climático. En este país, la protección del medio ambiente no solo contribuye al desarrollo económico actual, sino que también sienta las bases para un desarrollo sostenible en el futuro”.

La crisis climática amenaza los derechos humanos fundamentales, comenzando por el propio derecho a la vida. Frente a este desafío, la Conclusión n.º 75 del Comité Central del PCV traza un marco político integral con miras a 2030 y 2045, situando la protección de la vida, la salud y los medios de subsistencia de la población en el núcleo de la acción climática. Esta perspectiva centrada en el ser humano se consolida como el estándar supremo para el modelo de desarrollo rápido, verde y sostenible al que aspira Vietnam.