La delegación estadounidense, liderada por el vicepresidente J.D. Vance, y la iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, celebraron su primera ronda de diálogo directo en Suiza con la mediación de Pakistán y Catar.

Avances iniciales

Programadas originalmente para el 19 de junio, las conversaciones se retrasaron dos días debido a una repentina escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz, después de que Irán amenazara con cerrarlo en respuesta a las acciones militares de Israel en el Líbano.

Incluso con las delegaciones ya en Suiza, se temía que las negociaciones fracasaran cuando, el 20 de junio, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con atacar a Irán si no se alcanzaba un acuerdo definitivo, provocando un firme rechazo de Teherán.

Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos permitieron que las reuniones se celebraran un día después en el complejo turístico de Burgenstock, donde ambas partes lograron avances considerados positivos.

En concreto, Estados Unidos e Irán acordaron un mecanismo para el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a Irán, con el fin de supervisar el programa nuclear de la República Islámica. Según J.D. Vance, este despliegue comenzará, como máximo, esta semana.

Asimismo, aseguró que, si se liberan los fondos iraníes congelados como parte del acuerdo destinado a poner fin a los conflictos en Oriente Medio, Washington garantizará que esos recursos no se utilicen para actividades terroristas.

“Es importante que todos valoremos lo que se ha logrado, pero todavía queda mucho trabajo por hacer mientras avanzamos en las negociaciones sobre los temas nuclear y económico, continuamos trabajando para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz y asegurar la reanudación del tráfico marítimo. Ha habido muchos avances, pero aún quedan tareas pendientes, y estamos comprometidos a cumplirlas rigurosamente”, declaró Vance.

Mientras tanto, funcionarios iraníes destacaron la consecución de consensos clave, especialmente el establecimiento de un mecanismo de comunicación en el estrecho de Ormuz para evitar malentendidos y una nueva escalada militar.

Mohammad Bagher Ghalibaf, jefe negociador de Irán, señaló: “Hemos acordado establecer mecanismos de coordinación en el estrecho de Ormuz, incluida una línea directa y un centro de comunicación para abordar cualquier ambigüedad o disputa. Durante este periodo de 30 días, las partes podrán mantener una estrecha coordinación para garantizar que las embarcaciones transiten por el estrecho de forma segura. Esto contribuirá a mejorar el flujo del tráfico marítimo y el volumen de carga, impulsará la economía regional, apoyará la economía mundial y nos permitirá avanzar”.

Según la parte iraní, el avance más importante fue el cumplimiento de los requisitos previos para la negociación final.

De esta manera, los tres grupos de trabajo especializados en el ámbito nuclear, las sanciones y la supervisión solo se activarán formalmente una vez que Estados Unidos aplique un alto el fuego total, levante el bloqueo naval, libere los activos congelados y exima de sanciones al sector petrolero y gasístico iraní.

El 22 de junio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una exención de 60 días para el sector petrolero y petroquímico iraní, autorizando pagos a través del Banco Central.

Paralelamente, Teherán firmó un memorando de entendimiento con Catar sobre el mecanismo de liberación de sus activos congelados en el extranjero.

Impacto positivo para el Líbano

Otro logro crucial de esta primera ronda es el mecanismo de contención del conflicto en el Líbano, mediante el cual se mantiene un alto el fuego temporal bajo la presión de Irán.

Los analistas consideran que este mecanismo no solo resulta fundamental para la fase inicial de las conversaciones, ya que el conflicto entre Israel y la milicia de Hezbolá constituye el principal detonante que podría frustrar cualquier acuerdo, sino que también supone un punto de inflexión para el frente libanés.

Bajo este nuevo marco consensuado en Suiza, Irán podría desempeñar un papel más importante en la estructura de seguridad del Líbano, mientras que la influencia de Israel se vería limitada.

Esto representará un nuevo desafío para el Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

No obstante, según Jonathan Rynhold, investigador principal de la Universidad Bar-Ilan (Israel), es poco probable que Tel Aviv adopte medidas drásticas en este momento, ya que la Administración estadounidense, su principal aliado, no permitirá que se obstaculicen los esfuerzos de paz. Rynhold evaluó: “Israel tendrá que adoptar un enfoque más limitado del que ha seguido recientemente. Es probable que deba retirar sus tropas del sur del Líbano. Sin duda, tendrá que hacerlo en 60 días si se alcanza un acuerdo integral entre Estados Unidos e Irán. Pero Israel continuará sus esfuerzos para limitar el suministro de armas y recursos financieros a Hezbolá”.

En cuanto a los próximos pasos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán confirmó que su equipo, liderado por el viceministro para Asuntos Legales e Internacionales, Kazem Gharibabadi, continuará esta semana en Suiza las discusiones técnicas con los negociadores de Estados Unidos y Catar.