(VOVWORLD) - El mundo recibe el año 2026 con mucha incertidumbre, ya que las tensiones geopolíticas, los conflictos comerciales y la crisis climática siguen inquietando. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial (IA) también trae nuevas esperanzas al mundo.
Presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. (Foto: REUTERS/Stephanie Lecocq) |
Según previsiones económicas publicadas a finales de 2025 por numerosas organizaciones económicas y financieras, la economía global crecerá a un ritmo menor en 2026 debido a la incertidumbre, aunque también habrá margen para avanzar gracias a la tecnología.
Tensiones geopolíticas
El pasado 23 de diciembre el presidente Volodímir Zelenski anunció el plan de paz de 20 puntos que Ucrania, Estados Unidos y varios países europeos llevaban semanas negociando para poner fin al conflicto entre la nación eslava y Rusia. El futuro de este proyecto, junto con la implementación de la fase 2 del plan de paz para la Franja de Gaza y la evolución de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, serán lo que determinarán si las tensiones geopolíticas seguirán siendo un factor principal en el panorama político y económico mundial en 2026.
En su evaluación para 2026, dada a conocer a mediados de diciembre, expertos de Chatham House (Instituto Real de Asuntos Internacionales del Reino Unido) argumentaron que la seguridad global seguirá enfrentando una presión significativa debido a los conflictos prolongados en varias regiones.
A su vez, Neil Melvin, director de Seguridad Internacional del Instituto Real de Servicios Unidos de ese mismo país (RUSI), también afirmó que la inestabilidad geopolítica global, una tendencia desde la Primavera Árabe (en 2010), seguirá prevaleciendo en 2026, e incluso podría volverse más peligrosa si los conflictos locales no son bien controlados y pueden empujar a las potencias mundiales a la confrontación.
“Lo que presenciamos hoy día es una tendencia muy preocupante, que está empujando a las potencias a confrontaciones más directas. Se observa esta tendencia en muchas partes del mundo y a nivel global”, dijo Melvin.
Pierre-Olivier Gourinchas, director de Investigación del FMI. (Foto: FMI/REUTERS) |
Esta inestabilidad geopolítica se refleja profusamente en las previsiones de crecimiento económico global de las organizaciones internacionales.
En su Panorama Económico Mundial, publicado el pasado 2 de diciembre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pronosticó que la economía mundial crecerá alrededor de un 2,9 % en 2026, una tasa inferior a la de 2025 (del 3,2 %), aunque podría repuntar hasta un 3,1 % en 2027.
Entre los riesgos comunes señalados en estos informes están el impacto de los aranceles en el comercio mundial y el crecimiento de varias economías importantes que dependen de las exportaciones, así como la inestabilidad geopolítica que genera incertidumbre e imprevisibilidad.
Sin embargo, no todas las predicciones son pesimistas. El boom de la tecnología, especialmente la inteligencia artificial (IA), podría ser revolucionaria, como opinó Pierre-Olivier Gourinchas, director de Investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Varios avances clave podrían mejorar rápidamente el panorama económico. En primer lugar, la disminución de la incertidumbre política gracias a acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales, junto con reducciones arancelarias, podría impulsar el crecimiento a corto plazo. Además, la IA tiene el potencial de aumentar la producción. Muchas personas la utilizan y pueden comprobar sus beneficios”, dijo Gourinchas.
Cuestiones en torno a la IA
La tecnología de la IA representa una gran esperanza para el crecimiento económico de cada país y el comercio global. Sin embargo, se ha comenzado a cuestionar la dirección de su desarrollo y su gestión global, así como los beneficios económicos reales que aporta.
Logotipo de OpenAI. (Foto: REUTERS/Dado Ruvic) |
La “burbuja de la IA”, un término que comenzó a debatirse más en 2025, podría ser una preocupación persistente para empresas y países en 2026, ya que, según Carl-Benedikt Frey, Profesor Asociado y miembro del Instituto de Internet de Oxford (Reino Unido), actualmente la aplicación de la IA no avanza, incluso está en declive.
Por eso, la pregunta es si esta tendencia continuará o si el mundo presenciará un aumento en la aplicación de la IA en este 2026. También cuestionan si las corporaciones inversoras volverán a obtener ganancias de esta tecnología o no. Frey estimó: “Es muy posible que la IA sea una tecnología fantástica (como en la aviación), pero también una industria poco rentable debido a la feroz competencia. Actualmente presenciamos una intensa competencia, en particular por parte de los modelos de código abierto que se desarrollan en China, lo que reducirá las ganancias. Por lo tanto, preguntamos si 2026 será el año del colapso financiero de la IA y qué ocurrirá con esta tecnología si la burbuja estalla”.
Emily Theokritoff, investigadora del Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente del Reino Unido. (Foto: REUTERS) |
La crisis climática es otro factor importante que podría afectar al mundo este año. Para 2025 las pérdidas económicas mundiales causadas por fenómenos meteorológicos extremos podrían alcanzar aproximadamente los 135 mil millones de dólares, sin incluir las pérdidas humanas.
Según Ana Yang, directora del Centro para el Medio Ambiente y la Sociedad de Chatham House, la política climática global se transformará gradualmente de la reducción de emisiones a la adaptación. Esta tendencia también se debatió ampliamente en la 30.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Brasil, el pasado noviembre.
Emily Theokritoff, investigadora de daños climáticos del Instituto Grantham sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente, argumentó: “Es fundamental reducir las emisiones para garantizar que los fenómenos climáticos no empeoren, ya que la adaptación tiene sus límites. Hemos experimentado eventos que demuestran que, por muy bien preparados que estemos, es muy difícil evitar los impactos negativos”.
Por lo general, los observadores creen que las principales tendencias de 2025 seguirán dominando el año que recién comienza. El resultado dependerá en gran medida de la capacidad de cada país para ajustar sus políticas y de la innovación de los sistemas multilaterales, que afrontaron importantes desafíos en 2025, pero también demostraron una resiliencia relativamente buena.