En menos de un mes, el Gobierno vietnamita ha emitido una serie de directrices y decisiones de gran alcance en materia de vivienda. Estas medidas reflejan un cambio significativo en la concepción de las políticas públicas: el énfasis deja de estar exclusivamente en la promoción de la propiedad inmobiliaria para centrarse en garantizar el acceso de la población a una morada adecuada y asequible.
Desde la Directiva Nº 34 sobre el desarrollo de la vivienda social y el plan de construir un millón de viviendas para personas de bajos ingresos y trabajadores en los parques industriales, hasta las recientes medidas para impulsar el mercado del alquiler, Vietnam despliega una amplia estrategia para afrontar el desafío habitacional.
Del derecho a la propiedad al derecho de acceso a la vivienda
Las nuevas orientaciones ya comienzan a traducirse en resultados concretos. Según el Ministerio de Construcción, el programa para desarrollar al menos un millón de viviendas sociales ha alcanzado cerca del 72,5 % de la meta prevista. Sin embargo, las necesidades habitacionales siguen aumentando: se estima que la demanda de casas en alquiler superará las 71.000 unidades en los próximos cinco años, mientras que actualmente el país dispone de apenas 42.000. En este contexto, el desafío ya no es únicamente incrementar la oferta, sino concebir la vivienda como un pilar del bienestar social, el desarrollo del capital humano y la sostenibilidad urbana.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam subrayó: “Las políticas de vivienda en la nueva coyuntura deben responder a una visión renovada, orientada a garantizar que toda la ciudadanía disponga de un lugar digno donde vivir. La vivienda es para habitarla, no para la especulación ni la acumulación patrimonial. Debemos reforzar los mecanismos de supervisión para evitar abusos y garantizar que las políticas públicas beneficien a quienes realmente lo necesiten”.
La nueva orientación refleja una visión más amplia del papel de la vivienda en la sociedad. Más allá de constituir el hogar de cada familia, esta se considera un elemento fundamental de la planificación urbana, la seguridad social, la estabilidad del mercado inmobiliario y la estrategia de desarrollo a largo plazo del país.
Desde esta perspectiva, el objetivo no es únicamente incrementar el número de viviendas disponibles, sino asegurar que las personas puedan acceder a soluciones habitacionales acordes con sus necesidades y capacidades económicas. El primer ministro Le Minh Hung destacó: “Debemos pasar de una visión centrada en la propiedad a otra basada en el derecho de acceso a la vivienda. Quienes aún no tengan capacidad económica para comprar una casa pueden acceder a opciones de alquiler de larga duración a precios razonables. Próximamente, el Ministerio de Construcción estudiará reformas a la Ley de Vivienda para desarrollar un sistema más diversificado, integrado por viviendas comerciales y oficiales, casas de política pública y en alquiler, con distintos segmentos adaptados a los niveles de ingresos de la población”.
En consecuencia, la política habitacional vietnamita comienza a desplazarse desde el objetivo de promover la propiedad a toda costa hacia la creación de un ecosistema de vivienda más flexible e inclusivo, en coherencia con las experiencias de numerosos países desarrollados.
Vivienda en alquiler, nuevo pilar estratégico
Si el cambio de enfoque constituye la base conceptual de esta transformación, el desarrollo de la vivienda en alquiler se perfila como la herramienta clave para materializarla. En este sentido, el secretario general del Partido y presidente To Lam afirmó: “Hasta 2030, la vivienda destinada a la venta seguirá desempeñando un papel importante, pero la vivienda en alquiler debe convertirse en un pilar estratégico, especialmente en las grandes ciudades, las zonas industriales y aquellas áreas donde los precios inmobiliarios se encuentran muy por encima de los ingresos medios de la población. De esta forma, necesitamos reequilibrar la estructura de la oferta habitacional y crear condiciones favorables para atraer inversiones al sector del alquiler, con el fin de acelerar el desarrollo de este mercado”.
Hanói se sitúa entre las primeras localidades en traducir estas orientaciones en acciones concretas. Durante junio, la capital prevé iniciar la construcción de siete proyectos con cerca de 6.300 viviendas, de las cuales más de 1.000 estarán destinadas al alquiler. El pasado lunes comenzaron simultáneamente las obras de tres grandes proyectos, concebidos no solo como desarrollos inmobiliarios, sino también como experiencias piloto para un nuevo modelo de vivienda urbana.
El presidente del Comité Popular de Hanói, Vu Dai Thang, señaló: “La ciudad aspira a desarrollar gradualmente un mercado profesional de viviendas en alquiler, caracterizado por altos estándares de calidad y precios asequibles. Esta estrategia contempla además la integración de estos complejos residenciales con redes de transporte público, centros de empleo, instituciones educativas, servicios sanitarios y equipamientos urbanos, con el objetivo de crear comunidades modernas, sostenibles y funcionales”.
Los recientes ajustes en la política de vivienda evidencian que Vietnam está sentando las bases para una urbanización más equilibrada y sostenible. Al mismo tiempo, el país busca ampliar las oportunidades de acceso a una vivienda decente para sus pobladores.
