El referido documento refleja una evolución profunda en la visión de desarrollo del país, que pasa de una postura de apertura receptiva a una selección activa de recursos externos para fortalecer la competitividad nacional.

Surgido tras un riguroso balance de 40 años de políticas de apertura económica y renovación (Doi Moi), periodo durante el cual el sector de la inversión extranjera directa (IED), este nuevo lineamiento estratégico se convirtió en un pilar clave para impulsar las exportaciones, generar empleo y favorecer la integración internacional.

Nueva mentalidad sobre las inversiones extranjeras

En la conferencia para la implementación de esta Resolución, celebrada este martes, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, afirmó que el valor total del comercio exterior del país equivale actualmente a más del 180 % del PIB nacional y que el sector de la IED genera cerca del 75 % del volumen de las exportaciones. Pese a estos indicadores positivos, el dirigente señaló que la realidad económica exige una transformación inmediata del modelo actual.

“Hoy en día, Vietnam ya se encuentra en una posición diferente. Ya no nos planteamos la pregunta de cómo obtener más capital extranjero; en su lugar, debemos responder a una cuestión más compleja: cómo utilizar eficazmente los recursos externos para reforzar las capacidades internas, el potencial tecnológico, la competitividad y la autonomía de la economía”, manifestó To Lam.

A diferencia de las directrices de décadas anteriores, el enfoque actual de la Resolución 10 ya no se centra en la captación masiva de divisas, sino en la incorporación eficiente de los recursos globales para fortalecer la estructura económica interna y mejorar la competitividad del país.

El máximo dirigente continuó: “El objetivo de la atracción de inversiones extranjeras en la etapa actual es transformar esos recursos en capacidades de la economía vietnamita. Para ello, las empresas privadas del país deben contar con las condiciones necesarias para participar, aprender y avanzar gradualmente en la cadena de valor. La economía estatal necesita invertir y liderar en los sectores fundamentales y estratégicos, impulsar la infraestructura y abrir espacios de desarrollo para los demás sectores. Estos tres componentes económicos no deben desarrollarse de manera aislada, sino cooperar y generar sinergias dentro de una estrategia común”.

Sectores prioritarios y ecosistema financiero

La normativa define como sectores prioritarios para el capital extranjero la industria electrónica, los chips semiconductores, los dispositivos digitales, la inteligencia artificial, el big data, la computación en la nube, el internet de las cosas (IoT), la tecnología blockchain, la biotecnología, la biomedicina avanzada, las energías limpias, los materiales de última generación y la logística moderna.

Esta reorientación ha sido bien recibida por la comunidad financiera internacional. El fundador y presidente de Dragon Capital, Dominic Scriven, analizó el impacto del nuevo marco regulatorio para los capitales externos y destacó: “En nuestra opinión, la Resolución 10 es muy importante para los inversores extranjeros porque establece que el capital de las empresas con inversión extranjera constituye una parte inseparable de la economía vietnamita. De este modo, los inversores reciben un trato equitativo, lo cual es trascendental para nosotros. La propia Resolución enfatiza que lo crucial no es solo el capital en sí, sino el capital acompañado de calidad, tecnología, transferencia tecnológica y prácticas de gestión avanzadas. Nos complace constatar que la Resolución 10 define al mercado de capitales y a sus inversores como un componente de gran importancia para la economía”.

Para dar cumplimiento a estos objetivos, diversas localidades vietnamitas han avanzado en la creación de nuevos polos de crecimiento. Ciudad Ho Chi Minh, líder nacional en la captación de IED, proyecta la puesta en marcha de un Centro Financiero Internacional como eje para atraer flujos de financiación de alto nivel.

Respecto a esta iniciativa, el presidente del Comité Popular de la urbe sureña, Nguyen Van Duoc, destacó sus ventajas estratégicas y señaló: “En primer lugar, el Centro Financiero Internacional albergará las sedes principales de los fondos de inversión globales, bancos de inversión, sociedades gestoras de activos y centros de tecnología financiera. Estos actores tienen la capacidad de canalizar flujos de capital a largo plazo hacia las infraestructuras estratégicas de Vietnam y de Ciudad Ho Chi Minh. En segundo lugar, asimilamos la parte intangible de la IED. Si el flujo de capital es lo tangible, el valor intangible radica en la tecnología financiera, las capacidades de gestión avanzada, los estándares internacionales de transparencia, los sistemas de datos, las redes de expertos y la conectividad con las cadenas de valor mundiales. En tercer lugar, el Centro Financiero Internacional abrirá oportunidades para que las empresas vietnamitas accedan a fuentes de financiación globales en condiciones favorables, facilitando su inserción profunda en la cadena de valor”.

El valor fundamental de la Resolución 10 radica, en última instancia, en un profundo cambio de la filosofía de desarrollo. El texto establece con claridad que la inversión extranjera no busca sustituir el potencial interno, sino potenciarlo para alcanzar un crecimiento autónomo, sostenible, inclusivo y de alto valor añadido en esta nueva etapa de desarrollo.