En una reciente entrevista concedida al canal económico francés BFM Business, el director general de Mekong Partners, Mickaël Driol, afirmó que la nación indochina está capitalizando de manera tangible la tendencia de las corporaciones internacionales de diversificar sus operaciones frente a las actuales incertidumbres comerciales y geopolíticas globales.

De acuerdo con el experto, solo en los primeros cinco meses de 2026, Vietnam captó aproximadamente 25.000 millones de dólares en IED registrada, de los cuales cerca de 10.000 millones ya han sido efectivamente desembolsados.

Driol enfatizó que estos indicadores macroeconómicos no representan meros compromisos sobre el papel, sino que se traducen en proyectos reales sobre el terreno, tales como la construcción de infraestructura fabril, la instalación de líneas de montaje avanzadas, la creación de empleo cualificado y la articulación de redes de proveedores locales.

A juicio del analista, las ventajas de la economía vietnamita trascienden los costos laborales competitivos. El verdadero atractivo del país radica en su estabilidad institucional, una fuerza laboral joven con creciente capacitación técnica, una profunda integración económica internacional y una conectividad logística altamente eficiente con mercados de gran envergadura como Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur. Esta sólida base ha permitido al país posicionarse con firmeza en los sectores de la electrónica, los componentes tecnológicos y la maquinaria industrial.

Asimismo, el informe destaca un cambio cualitativo en la naturaleza del capital extranjero que ingresa al país. Los flujos financieros actuales están trasladando de las industrias tradicionales de mano de obra intensiva hacia campos estratégicos de alta tecnología, con un fuerte enfoque en la industria de semiconductores, la automatización, la transición energética y la transformación digital.

Con un crecimiento económico sostenido, una alta capacidad de adaptación a la volatilidad global y políticas estatales firmes orientadas a la investigación y el desarrollo (I+D), Vietnam avanza gradualmente para dejar atrás su rol histórico como centro de ensamblaje básico y convertirse en un eslabón imprescindible dentro de la cadena de valor industrial a escala internacional.