Nuevo motor del desarrollo

¿Cómo generar riqueza y elevar la competitividad del país a largo plazo? Para responder a esta pregunta, el máximo líder de Vietnam insistió en la necesidad de pasar del modelo de crecimiento apoyado principalmente en el capital, los recursos naturales, la manufactura y la mano de obra barata a uno nuevo basado en el rendimiento, el conocimiento, los datos, la tecnología, la innovación, los recursos humanos de alta calificación y la gobernanza moderna.

Según To Lam, esta medida servirá para construir una economía autónoma, resiliente e integrada internacionalmente, y es un paso trascendental en el momento en que los factores que previamente generaron un alto crecimiento de Vietnam se han ido reduciendo.

El doctor Bui Hoai Son, miembro permanente de la Comisión Sociocultural del Parlamento, opinó: “Esta es una transformación fundamental. Vietnam no puede continuar compitiendo mediante los bajos costos, sino con el rendimiento, el intelecto, los datos, la tecnología, la innovación, la calidad de los recursos humanos y la capacidad de gobernanza. La ciencia, la tecnología, la transformación digital y la inteligencia artificial deben convertirse en productos, valores agregados y ventajas competitivas de la economía. Esto hará que Vietnam sobresalga en la cadena de producción global, maximice su autosuficiencia y siente las bases para un crecimiento rápido y sostenible”.

Entre los pilares del nuevo modelo de crecimiento, las personas son colocadas en el centro, en aras de elevar la calidad de vida, generar oportunidades de desarrollo y garantizar la felicidad de la población.

Y para poner en práctica las medidas señaladas, es importante generar las condiciones necesarias para que el nuevo modelo se ponga en práctica.

Condiciones necesarias para el despliegue del nuevo modelo

En su discurso, el secretario general y presidente To Lam instó a crear buenas condiciones en términos de instituciones, recursos humanos y ambiente favorable a la innovación. Destacó que hace falta reforzar el papel del Estado como gestor y promotor del desarrollo, así como el rol del mercado en la movilización y asignación de recursos, asegurando que la economía estatal desempeñe un papel protagónico y que la economía privada sea uno de los motores más importantes de la economía. Además, reiteró que es necesario atraer la inversión extranjera vinculada a la transferencia de tecnología y el fortalecimiento de la capacidad endógena.

Respecto a esta orientación, el doctor Bui Hoai Son estimó: “En primer lugar, se requiere una reforma tangible de las instituciones, pasando de la gestión y el control a la creación y el fomento de la innovación. Las leyes deben adaptarse a las nuevas tecnologías, contar con mecanismos para entornos de prueba controlados, proteger los derechos de propiedad intelectual, los datos y los logros de la investigación, y eliminar los procedimientos que obstaculizan la inversión y la comercialización de la tecnología. En segundo lugar, se necesitan políticas eficaces para atraer, valorar y retener el talento, especialmente a científicos, expertos en tecnología y equipos directivos cualificados. En tercer lugar, las empresas deben convertirse en el núcleo del ecosistema de innovación. Finalmente, urge desarrollar una infraestructura digital y de datos integrada, interconectada y segura a nivel nacional, que integre la transformación digital y la inteligencia artificial en la gestión, la producción y los servicios. Para que el nuevo modelo de desarrollo tenga éxito, las instituciones deben allanar el camino, las personas deben ser el eje central, la tecnología debe ser el motor y las empresas, las entidades ejecutoras”.

Desde el punto de vista económico, el doctor y economista Le Duy Binh comentó: “La nueva etapa nos exige condiciones necesarias como recursos humanos, instituciones y factores científico-tecnológicos. De ese modo, construimos mejores instituciones, creamos un ambiente de inversión favorable y contamos con asistencias para incentivar la transición a un nuevo modelo de crecimiento”.

Pasar a un nuevo modelo de desarrollo basado en el rendimiento, el conocimiento, la tecnología y el capital humano no solo se interpreta como una forma para renovar los motores del crecimiento, sino también como medida fundamental para elevar la capacidad competitiva y materializar el objetivo de alcanzar un crecimiento rápido y sostenible del país en la nueva era.