Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, los acuerdos abarcan la construcción de una estabilidad estratégica basada en el respeto mutuo y la reciprocidad; el apoyo recíproco en las cumbres del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y del Grupo de los 20 (G20) —con la presencia prevista de ambos mandatarios en los eventos organizados por cada país—; y la postura coincidente sobre la necesidad de que Irán no desarrolle armas nucleares, así como la prohibición del cobro de tarifas de tránsito en rutas marítimas internacionales.
Asimismo, los líderes evocaron la alianza histórica de ambas naciones en la Segunda Guerra Mundial y destacaron los avances en las consultas económico-comerciales, que incluyen una reducción arancelaria recíproca valorada en 30.000 millones de dólares y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
En el ámbito tecnológico y de seguridad, las partes acordaron establecer un mecanismo de diálogo bilateral para abordar los riesgos y oportunidades del sector, cuya próxima ronda se prevé para el mes de noviembre.
Estados Unidos celebró, además, el envío de una pareja de osos pandas gigantes al Zoológico de Atlanta bajo la modalidad de préstamo.
Por su parte, las fuerzas armadas de ambos países proyectan la pronta firma de un memorando de entendimiento orientado a reforzar las comunicaciones y prevenir crisis, junto con el compromiso de continuar la búsqueda de restos de militares estadounidenses desaparecidos en territorio chino.
La Casa Blanca precisó que Washington y Beijing consintieron en establecer el diálogo bilateral sobre la “superinteligencia” (SI) en lugar de sobre la inteligencia artificial (IA), enfocado en la gestión de riesgos y la prevención de incidentes operativos. La parte norrteamericano aclaró que la iniciativa no implica la transferencia de tecnología, investigaciones conjuntas ni la flexibilización de los controles a la exportación de semiconductores de última generación.
