El café colombiano, elaborado principalmente con granos de la variedad arábica, destaca por sus notas frutales, matices de caramelo y acidez fresca. Este perfil, más suave, contrasta con el sabor intenso y las notas amaderadas características de buena parte de la producción vietnamita.

Lina María Granados, especialista colombiana en café, destacó que estas diferencias pueden enriquecer la experiencia de los consumidores y despertar su interés por nuevos sabores.

“Los cafés vietnamitas tienden a ser más amaderados, más fuertes, que con las preparaciones que los hacen combinan perfecto, mientras que los colombianos, como lo vamos a probar hoy, son cafés suaves, son cafés con sabores a frutas, con sabor más a caramelo, con una acidez más brillante, en el cual el consumidor vietnamita puede encontrar un muy buen contraste y puede identificar la diferencia entre los cafés locales y los cafés que nosotros podemos ofrecer”, manifestó.

Trinh Tien Viet, representante de la sociedad anónima Detech Coffee, considera que el creciente interés por el arábica, especialmente entre los jóvenes, abre nuevas oportunidades para los cafés de especialidad colombianos en Vietnam. La promoción de sus productos, el establecimiento de contactos comerciales y la divulgación de las características de sus cafés pueden contribuir a ampliar su presencia y atraer a nuevos consumidores.