La medida más trascendental es la autorización para la creación de bancos privados y casas de cambio, un hecho sin precedentes desde 1959, año en que Fidel Castro llegó al poder.

El paquete también contempla la transformación de empresas estatales en sociedades anónimas con participación de capital privado y de otros actores no estatales. Asimismo, abre el sector de la importación y comercialización de combustibles a inversores privados y extranjeros.

Además, incorpora una serie de medidas destinadas a atraer inversión extranjera, entre ellas la reducción de los plazos para la aprobación de proyectos, la simplificación de los trámites administrativos y la ampliación de los sectores abiertos al capital extranjero.

El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, señaló que las propuestas se basan en casi 400 iniciativas recogidas durante consultas populares. Las medidas continuarán siendo examinadas por los diputados antes de su aprobación definitiva.