En su intervención, el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, destacó que aquella declaración constituyó un hito decisivo en la historia del país, al marcar un punto de inflexión en el proceso revolucionario iniciado con la victoria de 1959. Enfatizó que el socialismo representa la única garantía de justicia social y la vía hacia la plena emancipación de los pueblos y, en el caso de Cuba, una respuesta eficaz frente al cerco y al bloqueo.
El mandatario afirmó: “Cuba no es un Estado fallido; Cuba es un Estado cercado”, sometido a presiones multidimensionales, a una guerra económica y al recrudecimiento del embargo, incluidas restricciones energéticas. Recalcó asimismo que el carácter socialista de la Revolución no pertenece al pasado, sino que constituye un escudo para el presente y una garantía para el futuro.
Hace 65 años, Fidel Castro proclamó que la Revolución Cubana era una revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes, y que por ella “estamos dispuestos a dar la vida”.
