Con anterioridad, el 24 de septiembre, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, indicó que Teherán, a través de intermediarios, remitió a Washington un plan de siete días para la reapertura de esta estratégica vía marítima.

Según la propuesta, Irán reabriría el paso naval y reanudaría las negociaciones sobre su programa nuclear a condición de que Estados Unidos levante el bloqueo naval, flexibilice las restricciones a las exportaciones petroleras iraníes, descongele sus activos financieros y acate un alto el fuego que contemple el cese de las operaciones militares de Israel en el Líbano.

No obstante, el mandatario estadounidense calificó los términos propuestos por Irande “inaceptables”, argumentando que Teherán formuló dicha iniciativa acorralado por una creciente presión económica.

Por su parte, en un encuentro con medios de comunicación de la región celebrado este sábado, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó que su país “no confía en la parte estadounidense y no sabe sobre qué base se podría alcanzar un acuerdo con ella”.

El líder iraní argumentó las reiteradas violaciones del proceso diplomático por parte de Estados Unidos, así como la imposición de sanciones y ataques tras cada ronda de conversaciones con Teherán.

Asimismo, descartó la posibilidad de reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, al considerar que un encuentro de esa naturaleza “no traería ningún resultado, dado que la parte estadounidense no ha cumplido el acuerdo que firmó anteriormente”.