Casi 5,7 millones de personas habían ejercido su derecho al voto. Se trata de la participación más alta registrada al cierre de la votación en casi 25 años.

Sin embargo, los sondeos a pie de urna indican que la pugna entre el Likud y los partidos aliados que respaldan al primer ministro Benjamín Netanyahu, por un lado, y la oposición encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, por otro, sigue abierta. Ninguno de los dos bloques parece haber alcanzado los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría parlamentaria.

Según las primeras proyecciones difundidas por las principales cadenas de televisión israelíes tras el cierre de los colegios electorales, el bloque de partidos contrarios a Netanyahu obtendría alrededor de 52 escaños en la Knéset, que cuenta con un total de 120, frente a unos 50 del bloque favorable al primer ministro.