El incendio, desatado el pasado 10 de agosto, se había aproximado a dos monasterios del conjunto histórico de San Juan de la Peña, considerados emblemáticos tesoros patrimoniales del noreste de España.

Con la incorporación de refuerzos procedentes de Francia y el apoyo de unidades del Ejército español, el contingente movilizado asciende a 1.000 efectivos, respaldados por entre 35 y 40 medios aéreos.

En casi una semana, las llamas han calcinado 16.600 hectáreas en condiciones adversas, marcadas por vientos cambiantes y elevadas temperaturas. Más de 1.000 vecinos de localidades colindantes han sido evacuados, mientras que los restos mortales de los reyes, custodiados en los recintos monásticos, también fueron trasladados a un lugar seguro.