Los servicios de emergencia han movilizado bomberos, helicópteros y aviones cisterna para frenar el avance de las llamas, en un contexto marcado por las altas temperaturas y una prolongada sequía.
En Alemania, unas 1.800 personas tuvieron que abandonar sus viviendas el 13 de agosto después de que un incendio se propagara rápidamente en la localidad de Hürtgenwald, en el oeste del país, cerca de las fronteras con Bélgica y los Países Bajos. La superficie afectada aumentó considerablemente, al pasar de unas 25 hectáreas a cerca de 300 en la mañana del día 14.
En Francia, otro incendio declarado en el departamento de Las Landas, en el suroeste del país, arrasó alrededor de 1.100 hectáreas y obligó a evacuar a más de 500 personas.
Por su parte, en Croacia, las llamas alcanzaron la localidad costera de Omiš, en el sur del país, lo que obligó a evacuar al menos a 1.000 residentes y turistas. El fuego se declaró en la noche del 13 de agosto en la zona de Lokva Rogoznica y avanzó rápidamente hacia las colinas que dominan la localidad, amenazando numerosas viviendas y vehículos.
La grave situación que vive Europa se produce en medio de sucesivas olas de calor y una prolongada sequía que afectan a buena parte del continente.
