Asimismo, advirtió a varios bancos chinos y anunció sanciones contra más de 20 personas, empresas y buques implicados en el transporte de crudo iraní. Estas medidas forman parte de la estrategia de “máxima presión” del presidente Donald Trump, para frenar el programa nuclear y las actividades regionales de Teherán.

Washington decidió, además, no renovar el mecanismo de exención de sanciones para el petróleo iraní en alta mar, que anteriormente había permitido la salida al mercado de cientos de millones de barriles. De forma paralela, puso fin a una exención similar para el petróleo ruso y advirtió a entidades bancarias de diversos países sobre el riesgo de ser sancionadas.

En otro hecho relacionado, el Senado de Estados Unidos rechazó, durante una votación celebrada el 15 de abril, una resolución sobre poderes de guerra que pretendía forzar a Trump a poner fin a las operaciones militares contra Teherán sin la autorización previa del Congreso. Se trata de la cuarta ocasión en que una iniciativa de contenido similar es bloqueada en la Cámara Alta desde el inicio del conflicto con la nación persa.

La mayoría de los senadores republicanos votaron en contra, mientras que la mayoría de los demócratas apoyaron la medida, con algunas excepciones en ambos bandos.