El presidente Donald Trump protagonizó ayer su último acto público de campaña con un discurso junto al estanque reflectante del Monumento a Lincoln, en Washington. Durante su intervención, calificó estos comicios como los más importantes de su vida, arremetió contra sus adversarios demócratas e instó a sus seguidores a mantener su apoyo al Partido Republicano. Con este mitin, puso fin a una campaña de casi un mes, durante la cual celebró 28 actos electorales en distintos estados del país.
Por su parte, los demócratas afrontan un revés inesperado en Michigan. La congresista Haley Stevens, derrotada por Abdul El-Sayed en las primarias de su partido, anunció el 1 de noviembre su respaldo al candidato republicano Mike Rogers. La posterior aparición de ambos en una iglesia de Detroit provocó duras críticas dentro de las filas del Partido Demócrata.
Este episodio se produce en un momento decisivo para el Senado, donde los demócratas necesitan obtener al menos cuatro escaños netos para arrebatar la mayoría a los republicanos. Estos cuentan actualmente con 53 escaños, frente a los 47 que suman los demócratas y los senadores independientes que habitualmente votan con ellos.
En la Cámara de Representantes se renovarán los 435 escaños. Los analistas consideran que los demócratas tienen opciones de recuperar la mayoría en esta institución, mientras que la disputa por el control del Senado sigue mucho más abierta.
