Las manifestaciones, que ya cumplen dos días, han derivado en enfrentamientos cada vez más intensos entre los manifestantes y agentes federales. Las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y balas de goma para dispersar a la multitud.
El 6 de junio, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), armados y con equipo táctico, llevaron a cabo redadas simultáneas en al menos tres zonas de la ciudad. Al menos 121 inmigrantes en situación irregular fueron detenidos.
La operación desencadenó una oleada de protestas en distintos puntos de Los Ángeles, donde cientos de personas se concentraron en el centro para exigir la liberación de los arrestados.
