La situación aumenta el riesgo de una expansión de las hostilidades en Oriente Medio y ejerce una mayor presión sobre las rutas estratégicas del transporte energético.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) lanzó una amplia operación aérea contra decenas de objetivos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), entre ellos centros de mando, instalaciones de misiles, equipos de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y sistemas de vigilancia y defensa costera. Washington aseguró que la operación respondió a los ataques iraníes contra las fuerzas estadounidenses desplegadas en Jordania.
En represalia, Irán anunció el lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, Kuwait y Baréin.
Según Teherán, los ataques tuvieron como objetivo las bases de Ali Al Salem, en Kuwait, y de Sheikh Isa, en Baréin. Jordania informó que interceptó cinco misiles iraníes por segundo día consecutivo, sin que se registraran víctimas. En Kuwait, en cambio, un misil impactó contra un edificio de una empresa china y causó la muerte de un trabajador.
En el plano diplomático, Pakistán, uno de los países mediadores, señaló que las conversaciones entre Washington y Teherán continúan, especialmente en torno a la reducción de las tensiones y al restablecimiento de la navegación a través del estrecho de Ormuz.
No obstante, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que Washington reanudará una operación militar a gran escala si Irán no cumple plenamente las exigencias de Estados Unidos.
