En la región de Gironda, en el suroeste de Francia, los incendios obligaron a varias instalaciones industriales estratégicas situadas en los alrededores de la ciudad de Burdeos a activar medidas de emergencia.
Empresas de los sectores de defensa y aeronáutica, como Dassault Aviation, Airbus Atlantic, ArianeGroup, Safran, Thales y Roxel, evacuaron a parte de su personal o trasladaron equipos sensibles.
Según el Ministerio de Economía de Francia, la situación ha interrumpido las actividades de más de 13.000 empresas y de unos 130.000 trabajadores en las zonas evacuadas.
De acuerdo con datos de la Comisión Europea (CE), desde el inicio de la temporada de incendios más de 300.000 personas han sido evacuadas en Francia y España. Los expertos advierten que la nueva ola de calor, prevista a partir del 29 de julio, dificultará aún más las labores de extinción.
En España, más de 172.000 hectáreas han sido arrasadas por el fuego, una superficie seis veces superior a la registrada en el mismo período del año pasado. El Gobierno declaró por primera vez el estado de emergencia nacional por incendios forestales.
Tras varios días de intensos trabajos, las autoridades comenzaron ayer a levantar las órdenes de evacuación en 15 localidades, lo que permitió el regreso de unas 44.000 personas a sus hogares. No obstante, alrededor de 11.000 residentes continúan sin poder volver a sus viviendas.
