Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo elevada debido a la persistencia de las repercusiones en el sector energético, el aumento de la deuda pública y el estancamiento del proceso de desinflación.

En una rueda de prensa celebrada el 10 de septiembre, la portavoz del FMI, Julie Kozack, señaló que la economía mundial “ha resistido mejor de lo previsto” a las perturbaciones, especialmente a las derivadas del sector energético.

No obstante, subrayó que las perspectivas siguen expuestas a numerosos riesgos y que la incertidumbre continúa en niveles elevados.

Según Kozack, la economía mundial se encuentra actualmente bajo la influencia de dos tendencias opuestas.

Por un lado, el alza de los precios de la energía y las materias primas está generando un choque de oferta que afecta al crecimiento y aumenta las presiones inflacionarias. Por otro lado, el fuerte ciclo de inversión en tecnología, especialmente en inteligencia artificial (IA), está estimulando la demanda y favoreciendo el crecimiento en algunas economías.

El efecto de ambas tendencias no es uniforme entre los países, ya que depende de su dependencia de las importaciones energéticas y de su integración en las cadenas de valor tecnológico.