La única excepción se contempla cuando exista una amenaza inmediata para los soldados israelíes o las comunidades situadas a lo largo de la frontera con Gaza. En esos casos, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) podrán actuar por iniciativa propia para eliminar la amenaza.
La decisión se produce mientras la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, impulsa la contención de la situación en Gaza y el Líbano, con el objetivo de concentrar recursos en Irán y el estrecho de Ormuz. Washington ha enviado también al asesor Jared Kushner y al enviado especial Steve Witkoff a la región para impulsar los esfuerzos diplomáticos relacionados con Gaza y el Líbano.
El mismo día, Jared Kushner, Nikolay Mladenov, enviado especial del Consejo de Paz para Gaza, y el exprimer ministro británico Tony Blair se reunieron con Netanyahu y altos funcionarios del país hebreo para impulsar la siguiente fase del plan de 20 puntos de Trump para Gaza, que contempla, entre otros objetivos, el desarme de Hamás.
Según el Consejo de Paz, la meta final es establecer una Gaza desmilitarizada, en la que Hamás renuncie por completo al control de la administración y transfiera la gestión a un gobierno tecnocrático palestino.
El proceso incluye asimismo el desarme de Hamás, la neutralización de la infraestructura militar, el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización y la apertura del camino hacia la reconstrucción de Gaza.
