En Italia, nueve personas fueron detenidas el 25 de octubre por los incidentes de la víspera. Las autoridades identificaron también a 110 menores y 69 extranjeros. Tras los altercados del fin de semana anterior, el Gobierno aumentó la presencia policial y militar. En Milán se incorporaron 500 militares y se desplegaron drones de vigilancia, controles en las estaciones ferroviarias y unidades de respuesta rápida. En Roma se movilizó a unos 1.500 agentes, mientras que en Milán alrededor de 1.800 policías y militares participaron en el dispositivo de seguridad.

En España, los Mossos d’Esquadra detuvieron a 128 personas tras los disturbios registrados la noche del 24 de octubre en el centro de Barcelona, 72 de ellas menores de edad. Los agentes desplegaron unidades antidisturbios e intervinieron cuchillos, aerosoles, petardos y piedras. Las autoridades catalanas condenaron los actos violentos y advirtieron de que quienes causen lesiones o daños materiales deberán responder ante la justicia.

Ambos países mantienen como prioridades el refuerzo de la vigilancia en las zonas más conflictivas y la investigación de los incidentes para identificar a los responsables y prevenir nuevos episodios violentos.