Dicho proyecto se estima en 220 millones de dólares como parte de un paquete de estímulo económico emergente promovido por el Gobierno niponés. En esta senda, las empresas recibirán ayudas financieras para construir bases de producción y realizar investigaciones en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.
La iniciativa fue tomada después de que muchas firmas productoras sufrieran una carencia de repuestos importados de China después de la aparición del nuevo coronavirus en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei de ese gigante asiático.
