Según el Kremlin, durante esta festividad las fuerzas rusas deben suspender las operaciones de combate en todos los frentes, manteniendo no obstante un estado de alerta. Moscú espera que Ucrania respete igualmente la tregua durante una de las celebraciones más importantes del calendario ortodoxo.
Las autoridades rusas califican la medida como un gesto humanitario destinado a facilitar que la población y los fieles puedan participar en las ceremonias religiosas en condiciones de mayor seguridad.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que su país respetará el alto el fuego, aunque advirtió que responderá “de manera proporcional” si continúan los ataques.
En este contexto de tensión, ambas partes llevaron a cabo el mismo día un canje de prisioneros de guerra de 350 personas (175 por cada bando), con la mediación de los Emiratos Árabes Unidos. Este avance se considera una señal positiva, aunque todavía insuficiente para reducir las tensiones sobre el terreno.
