La propuesta también destina 13.000 millones de dólares a programas de inteligencia y seguridad, así como 12.000 millones de dólares para apoyar al sector agrícola, afectado por el aumento de los precios de la energía y los fertilizantes.

Sin embargo, la cantidad prevista en el proyecto es muy inferior a los 350.000 millones de dólares solicitados previamente por el presidente Donald Trump para reforzar el presupuesto de defensa, lo que refleja diferencias dentro del Partido Republicano.

El proyecto, además, ha recibido críticas de los demócratas, que alertan sobre un mayor endeudamiento, y de sectores del ala conservadora del Partido Republicano, que rechazan aumentar el gasto sin recortes presupuestarios compensatorios.