A su juicio, la crisis evidencia la vulnerabilidad de las economías con limitada producción interna y alta dependencia de las cadenas de suministro externas.

En un reciente comunicado, la FAO reiteró que las posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo, no solo afectan al suministro energético, sino también a la producción agrícola, lo que incrementa la presión sobre las economías más frágiles. Entre las zonas más expuestas figuran varios países del Golfo, Asia Meridional y partes del África subsahariana.

Ante este escenario, la organización insta a los países a actuar con rapidez para contener el riesgo de una mayor tensión en el sistema alimentario mundial.