La OMS señaló que se trata del mayor brote de ébola registrado hasta la fecha en el país. La enfermedad está provocada por la cepa Bundibugyo, detectada el 15 de mayo, para la que todavía no existe una vacuna ni un tratamiento aprobados.

Hasta finales de julio, el organismo había contabilizado 1.587 fallecidos, con una tasa de letalidad cercana al 44 %. La OMS advirtió de que la situación sigue deteriorándose, ya que las cadenas de transmisión aún no han sido interrumpidas y tanto el número de contagios como el de víctimas mortales continúan aumentando.

El epicentro del brote se localiza en la provincia de Ituri, en el noreste de la RDC, fronteriza con Sudán del Sur y Uganda.

La organización atribuyó las dificultades para contener la epidemia a la inseguridad, los desplazamientos de población y el intenso tránsito de personas tanto dentro del país como a través de las fronteras, factores que incrementan el riesgo de propagación del virus hacia otras zonas.