Según explicó, a lo largo de su historia, Vietnam ha estado en contacto con numerosas potencias y culturas, pero ha sabido preservar su independencia y su identidad cultural. El país no rechaza las influencias externas, sino que las incorpora de manera selectiva y flexible, adaptándolas a sus propias condiciones e identidad.
Al analizar el papel de la política exterior vietnamita en un escenario regional y mundial marcado por profundas transformaciones, Shimizu Masaaki señaló que el país mantiene firmes principios fundamentales, entre ellos la independencia, la autonomía y la defensa de los intereses nacionales. Sobre esa base, actúa con flexibilidad en el diálogo con cada socio y, al mismo tiempo, procura establecer relaciones de cooperación con el mayor número posible de países.
El profesor enfatizó asimismo que la cultura vietnamita se caracteriza por una forma singular de relacionarse al conceder gran importancia a los vínculos con los demás y mostrar flexibilidad en la comunicación con sus interlocutores, sin renunciar a su propia posición ni a su identidad. Esta combinación de flexibilidad en la conducta y firmeza en los valores fundamentales constituye uno de los rasgos distintivos de la cultura vietnamita.
A juicio de Shimizu Masaaki, este espíritu guarda también numerosas similitudes con los principios y la manera en que Vietnam desarrolla su política exterior.
