El partido está previsto para el 5 de julio en el Estadio Azteca, en Ciudad de México, donde se espera la asistencia de decenas de miles de aficionados. Las autoridades han reforzado el despliegue de policías, bomberos y equipos sanitarios en plazas públicas, estaciones de metro y otros lugares de gran concentración de personas.

Asimismo, han preparado planes para regular el tráfico, controlar las aglomeraciones y responder con rapidez ante cualquier emergencia, con el objetivo de evitar incidentes similares a los registrados en los últimos días. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamamiento a la ciudadanía para apoyar a la selección nacional con civismo y responsabilidad.

Además de los desafíos en materia de seguridad, la organización del partido también afronta la incertidumbre derivada de las condiciones meteorológicas. Las previsiones apuntan a lluvias intensas y tormentas en Ciudad de México durante la jornada del encuentro.

No obstante, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ha señalado que, por el momento, no contempla modificar la fecha ni el horario del partido. El comité organizador mantiene un seguimiento permanente de la evolución meteorológica y está preparado para activar los planes de contingencia si las condiciones empeoran.