En la República Checa, las autoridades prevén que las temperaturas alcancen hasta los 38° C durante este fin de semana, por lo que han emitido advertencias ante el aumento del riesgo de deshidratación, golpes de calor y la propagación de incendios forestales.

Los expertos advierten que estos megaincendios, capaces de generar su propio microclima y vientos extremos, son impredecibles e imposibles de sofocar mediante métodos directos, consolidándose como una amenaza recurrente por el cambio climático.

Mientras tanto, Francia y España combaten algunos de los peores incendios registrados en los últimos años, con más de 325.000 personas evacuadas en conjunto. La situación más grave se concentra en la provincia francesa de Gironda, cerca de Burdeos, donde un incendio aún fuera de control ha destruido unas 42.000 hectáreas y obligado a evacuar a 250.000 habitantes. El fuego ha generado incluso fenómenos de pirocúmulos, nubes asociadas a incendios de gran intensidad capaces de modificar las condiciones atmosféricas locales.

El presidente francés, Emmanuel Macron, encabezó este lunes una reunión de emergencia del gabinete para evaluar la evolución de la crisis y coordinar la respuesta de las autoridades.

En España, los incendios registrados en Ávila, Toledo y Valencia han obligado a desalojar a unos 75.000 residentes. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó las zonas afectadas en Valencia, donde los equipos de emergencia trabajan para controlar un nuevo foco mientras unas 15.000 personas permanecen evacuadas.

Por su parte, en el sur de Italia, alrededor de 700 personas tuvieron que ser evacuadas por vía marítima en la localidad costera de Peschici debido al avance de los incendios.

Los expertos advierten que estos megaincendios presentan un comportamiento altamente impredecible y dificultan las labores de extinción. En un contexto marcado por el cambio climático, estos fenómenos se consolidan como una amenaza cada vez más frecuente en Europa.