Durante una conversación telefónica con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, Starmer adelantó los principales lineamientos de la estrategia, orientada a fortalecer las capacidades militares británicas, mejorar su nivel de preparación operativa y consolidar el papel del país dentro de la estructura defensiva de la alianza.
El primer ministro reafirmó el firme compromiso del Reino Unido con la seguridad europea y atlántica, y subrayó la necesidad de aumentar la inversión en defensa en un contexto de creciente complejidad internacional.
Asimismo, reiteró el objetivo de elevar el gasto militar hasta el 3 % del Producto Interior Bruto (PIB) durante la próxima legislatura, con el fin de contribuir de manera más eficaz a la seguridad colectiva. Por su parte, Rutte valoró los esfuerzos británicos para reforzar sus capacidades de defensa y los calificó como una contribución importante al poder de disuasión y a la defensa colectiva de la OTAN.
Según diversos analistas, la decisión de Londres de presentar su nuevo plan de defensa en vísperas de la cumbre refleja la intención del Reino Unido de reafirmarse como una de las principales potencias militares de la alianza.
