El primero es Trang An, en Ninh Binh, conocido como la “bahía de Ha Long terrestre” y célebre por sus exuberantes arrozales, enmarcados por majestuosas montañas calizas. Los visitantes pueden recorrer la zona por sus tranquilos y sinuosos ríos en pequeñas embarcaciones de bambú, capaces de deslizarse por las bajas cuevas que atraviesan las montañas.
A continuación, figura la antigua Ha Giang, actualmente Tuyen Quang, una remota región situada en el extremo norte del país y mundialmente conocida por el circuito de Ha Giang (Ha Giang Loop). Esta espectacular ruta en motocicleta, que se prolonga durante varios días por el Parque Geológico Mundial de la Meseta Kárstica de Dong Van, lleva a los viajeros por sinuosas carreteras de montaña y apartadas aldeas situadas junto a la frontera.
Por último, aparece Hoi An, perteneciente a la ciudad central de Da Nang, un próspero puerto comercial desde el siglo XV que conserva un casco antiguo reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio de la Humanidad.
La urbe destaca por sus características hileras de casas de fachadas amarillas, sus vistosos faroles de seda y sus estrechos callejones llenos de encanto, que invitan a recorrerla sin prisa.
