Entre el 1 de junio y el 15 de julio, la temperatura media alcanzó los 24,5 grados centígrados, es decir, 3,3 grados por encima de la media de 21,2 grados correspondiente al período de referencia 1991-2020.
Este episodio de calor extremo también ha incrementado de forma significativa el riesgo de incendios forestales. La semana pasada, un gran incendio declarado en la provincia de Almería, en el sureste de España, causó la muerte de 13 personas y se convirtió en uno de los incendios forestales más graves registrados en el país en los últimos años.
Por su parte, los servicios de emergencia de Francia lograron controlar dos grandes incendios en el bosque de Fontainebleau, situado a unos 60 kilómetros al sureste de París, después de que las llamas arrasaran cerca de 2.050 hectáreas de superficie forestal en el transcurso de dos días.
No obstante, las autoridades advirtieron de que los incendios aún no han sido controlados por completo y señalaron que los bomberos podrían tener que mantener las labores de vigilancia durante varios días, e incluso durante varias semanas.
