(VOVWORLD) - Si bien muchas otras zonas de Vietnam también disponen del modelo de turismo comunitario, la aldea de Hoa Tien, de la comuna de Chau Tien, en la provincia central de Nghe An, se distingue por su ubicación en la Reserva Mundial de la Biosfera del Oeste de Nghe An. Sus pobladores, principalmente de la minoría étnica Thai, se dedican a una vida sencilla, llena de afecto, y vinculada al campo, la tejeduría y la sericultura.
Los albergues familiares en el destino turístico comunitario de Hoa Tien se caracterizan por presentar la rica cultura local. (Foto: Vinh Phong/VOV5) |
Desde el centro de la provincia de Nghe An, el viajero debe recorrer la carretera nacional hacia el oeste, cruzando unas colinas infinitas y el campo de Ta Chum, brillante bajo la luz solar, para llegar a la aldea de Hoa Tien. Esta es considerada el corazón de Muong Chieng Ngam, que en el idioma de los Thai significa “tierra pintoresca”.
Los aldeanos, casi todos de la etnia Thai, heredan el estilo de vida de sus antecesores, lo que puede resumirse en la siguiente imagen: a orillas del río Hieu, bajo la copa de árboles residen antiguos palafitos, desde donde resuenan por toda la aldea los sonidos del esponjamiento de algodón y el “clic-clac” de telares.
Los lugareños plantan flores alrededor de las norias en el poblado de Hoa Tien, creando un paisaje atractivo para los turistas. (Foto: Vinh Phong/VOV5) |
Los albergues familiares en Hoa Tien acogen calurosamente a sus inquilinos en cuanto llegan y luego los invitan a la ceremonia de atar hilos en la muñeca.
El atado de hilos en la muñeca es una tradición de larga data. Transmite el deseo de los Thai por la paz en todas sus formas y, dependiendo de si el hilo es rojo, blanco o negro, implica connotaciones de espiritualidad diferentes. Particularmente, a los turistas atan hilos rojos para propiciarles alegría, salud y firmeza frente a cualquier adversidad.
En Hoa Tien, los turistas son recibidos en la puerta de los homestay y participan en la ceremonia de atar las muñecas. (Foto: Vinh Phong/VOV5) |
Antiguamente se creía que el hombre tenía siete espíritus (representados por los siete aspectos físicos y materiales de la vida humana) y la mujer, nueve. Así que se debe juntar la cantidad correspondiente de hilos formando una hebra y atarla en la muñeca izquierda en el caso de un varón, y en la muñeca derecha si es una fémina, con el fin de preservar su integridad mental y brindar a él o ella salud y suerte.
Le Hieu, radicada en el barrio de Vinh Hung, compartió: “La cultura de los Thai locales guarda sus propias singularidades. Te darás cuenta de esas en cada actividad y cada costumbre que experimentas”.
Turistas disfrutando de la experiencia de tejer y teñir bufandas. (Foto: Vinh Phong/VOV5) |
Otra atracción del sitio proviene de la fabricación de brocado. Las técnicas de bordado y tejeduría de la gente local han hecho de renombre a Hoa Tien como una de las cunas de brocado de la etnia Thai. Gracias a las manos hábiles de artesanos, las telas confeccionadas completamente de materiales naturales se transforman en productos sofisticados que varían en forma y estampado, pero que comparten cualidades como la delicadeza, la rica identidad étnica y la creatividad.
La cosecha de algodón, el hilado, el trabajo con la tejedora y el teñido de sus productos son algunas de las actividades inmersivas en dicha aldea. A Thanh Thuy, oriunda del barrio de Truong Vinh, le impresionó la oportunidad de probar la torsión de fibras, el tejido y el teñido de bufandas.
“La experiencia me fascinó. Al principio deseaba saber cómo los compatriotas aquí elaboraban sus productos. Tenía curiosidad sobre las etapas y al llegar por fin a observarlas se me ocurrió la idea de practicar lo que había visto en una bufanda. La que elegí tiene estampados florales inspirados en la región montañosa del oeste de Nghe An”, expresó Thuy.
Canciones y bailes de las jóvenes de la etnia Thai en el pueblo de Hoa Tien cautivan a los turistas. (Foto: Vinh Phong/VOV5) |
La cena para turistas en Hoa Tien se sirve con platos tradicionales de la etnia anfitriona. El método de cocina es simple, pero basta para ofrecer una suntuosa y diversa gastronomía: desde las parrilladas de pescado del río Hieu y los brotes de bambú silvestre salteados, hasta los manjares cuyos ingredientes son producidos por agricultores locales, tales como el arroz glutinoso cocido al vapor y el pollo asado, acompañados del aguardiente de arroz tradicional “ruou can”.
Alrededor de la fogata, los redobles de tambores y batintines dan ritmo a bailes típicos del pueblo Thai, que en las noches con huéspedes resultan mucho más especiales por alcanzar el nivel de vivencia cultural.