Con casi 24 metros de altura, la torre fue levantada entre finales del siglo XI y comienzos del XII con ladrillos cocidos característicos de la civilización Cham. Figura entre los escasos vestigios de esta arquitectura que aún se conservan en buen estado en el centro de Vietnam. Más allá de su relevancia histórica y artística, el monumento mantiene un estrecho vínculo con la vida cultural y espiritual de la población local. De hecho, es una de las pocas torres Cham donde continúa viva la tradición de culto a Thien Y A Na, originalmente adorada por el pueblo Cham como Po Ina Nagar, una de las deidades más veneradas en las provincias centrales de Vietnam.

Cada año, a mediados del tercer mes del calendario lunar, la Torre Nhan acoge la festividad en su honor, una celebración que reúne a numerosos habitantes y visitantes. Según el investigador de historia y cultura Nguyen Danh Hanh, residente en Tuy Hoa, se trata de una manifestación de creencias populares con un profundo carácter comunitario, compartida por las comunidades vietnamitas Kinh y Cham, así como la etnia Hoa (de origen chino).

“En la Torre Nhan se rinde culto a la diosa Poninaga, conocida posteriormente entre los vietnamitas como Thien Y A Na. Se trata de una de las divinidades tutelares de esta tierra, considerada protectora del territorio, de los ríos y de las aguas costeras de la región. La festividad dedicada a su veneración se celebra cada año en torno al tercer mes del calendario lunar. Es una tradición de gran antigüedad, evocada en estos conocidos versos: ‘Quien llegue a la Torre Nhan de Tuy Hoa podrá contemplar aún la danza ofrecida a la Señora’”, explicó Hanh.

Ubicada en pleno entorno urbano costero y envuelta en una atmósfera de recogimiento, la Torre Nhan deja una huella especial en quienes la visitan. Desde la cima de la montaña, el paisaje ofrece una amplia panorámica de la ciudad de Tuy Hoa, el río Da Rang y su desembocadura, visible en la lejanía.

Tong Thi Hai Yen, visitante procedente de la provincia norteña de Phu Tho, expresó: “Este lugar me transmite una profunda sensación de calma y sosiego. Resulta admirable encontrar un espacio sagrado en medio de una urbe moderna y densamente poblada. Nunca había contemplado una construcción levantada en el siglo XI que haya llegado hasta nuestros días conservando una belleza tan notable y una fisonomía tan cercana a la original. Creo que las labores de conservación y restauración realizadas han sido extraordinarias”.

En los últimos años, el recinto ha experimentado diversas mejoras. Las autoridades han renovado y ampliado los espacios circundantes para embellecer el entorno y facilitar las visitas. Como resultado, la afluencia de turistas aumenta de forma constante, especialmente durante el verano y las principales festividades. Una turista dijo: “Este lugar ha experimentado una transformación muy significativa. Se han mejorado numerosos aspectos de sus instalaciones y hoy presenta una imagen mucho más atractiva para los visitantes. Durante el verano recibe una afluencia aún mayor de turistas. En las festividades tradicionales, durante el Tet (Año Nuevo Lunar) o en la celebración dedicada a la diosa, la concurrencia es especialmente numerosa, incluidos muchos viajeros atraídos por el turismo espiritual”.

Dentro de la estrategia de desarrollo turístico de Dak Lak tras la reorganización administrativa, la zona oriental, favorecida por sus recursos costeros, su patrimonio cultural y sus paisajes naturales, ocupa un lugar prioritario. En este contexto, la Torre Nhan constituye un punto de referencia capaz de articular distintas modalidades turísticas, desde el turismo cultural y espiritual hasta la contemplación del paisaje urbano costero.


Tran Thi Bu, subdirectora en funciones de la Junta de Gestión de Reliquias Históricas del Servicio de Cultura, Deportes y Turismo de Dak Lak, explicó: “Desde que la Junta de Gestión de Reliquias asumió la administración de la Torre Nhan, se ha llevado a cabo la reparación de la valla protectora situada frente al monumento con el fin de garantizar la seguridad de visitantes y peregrinos. Asimismo, cada año organizamos la festividad en honor de la diosa para atender a las delegaciones y particulares que acuden a presentar ofrendas e incienso, una actividad que contribuye también a reforzar el atractivo turístico del lugar”.

Testimonio excepcional de la antigua cultura Cham Pa y de su singular legado arquitectónico, la Torre Nhan continúa erguida en el corazón de una ciudad moderna sin perder su carácter sereno y ancestral. Su valor histórico, espiritual y paisajístico la convierte en uno de los destinos más singulares para quienes desean descubrir los atractivos turísticos del este de la provincia de Dak Lak.