El documento se inscribe en un contexto de reconfiguración de los flujos globales de inversión y de cambios geopolíticos, lo que exige a Vietnam redefinir su política de emprendimiento para impulsar un nuevo ciclo de crecimiento.

Motor clave del crecimiento económico

El ecosistema vietnamita ya aporta resultados tangibles al desarrollo socioeconómico. El país ha desplegado una red diversa de apoyo, con fondos de capital riesgo, incubadoras y centros de innovación en todos los niveles. En 2025, Vietnam alcanzó el puesto 55 en el índice global de ecosistemas emprendedores. Ciudad Ho Chi Minh entró por primera vez en el top 5 del Sudeste Asiático y se situó en el puesto 110 a escala mundial.

Hanói ascendió al puesto 148, mientras que la ciudad central de Da Nang registró uno de los avances más notables al escalar 130 posiciones, hasta situarse en el lugar 766.

La experiencia de las grandes potencias tecnológicas confirma un patrón común: el crecimiento sostenible se sustenta en la ciencia, la tecnología y la innovación, junto con un espíritu emprendedor extendido en toda la sociedad.

Vietnam concibe el emprendimiento innovador como una estrategia nacional de largo alcance, para liberar capacidades, movilizar recursos y avanzar hacia la autonomía en tecnologías estratégicas en la era digital.

El país cuenta hoy con más de 4.000 startups, dos “unicornios” y decenas de empresas en vías de alcanzar esa categoría, lo que aumenta su atractivo para la inversión tecnológica regional. La estrategia aspira a multiplicar estos casos de éxito y consolidar la presencia de Vietnam en el mapa tecnológico global. Los nuevos “unicornios” no solo simbolizan el éxito empresarial, sino que también reflejan la calidad del crecimiento económico.

Al respecto, el viceministro de Ciencia y Tecnología Hoang Minh evaluó: “Vietnam debe apoyarse en la ciencia y la tecnología para impulsar la innovación y transformar su economía. El actor decisivo en este proceso son las empresas, porque serán las compañías vietnamitas las que desempeñen un papel central en la incorporación de la ciencia y la tecnología al desarrollo socioeconómico”.

La hoja de ruta fija para 2030 el objetivo de situar a Vietnam entre los países líderes de la región en emprendimiento innovador.

Más ambiciosos aún son los objetivos para 2045: uno de cada diez ciudadanos emprenderá, y habrá una empresa por cada 35 habitantes y una startup innovadora por cada 5.000 personas. El país se situará entre los 30 primeros del mundo en innovación, contará con más de 100 startups valoradas por encima de los 100 millones de dólares y dispondrá de un mercado de capital riesgo cercano a los 10.000 millones de dólares. Estas metas dibujan una transformación estructural en la que la cultura emprendedora y la innovación se integran en la vida social.

Un paquete integral de medidas

La estrategia parte de la premisa de que un país emprendedor permite a sus ciudadanos desarrollar proyectos sobre la base de la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. Promueve una cultura de audacia, iniciativa y asunción de riesgos. El Gobierno impulsará medidas coordinadas para eliminar cuellos de botella y digitalizar los procedimientos administrativos.

Entre las iniciativas destacan el estudio de modelos como la empresa individual, la simplificación de los procedimientos de quiebra para facilitar el reemprendimiento y la creación de entornos de pruebas controladas (sandbox) para nuevas tecnologías.

En el ámbito del capital humano, el emprendimiento se integrará de forma transversal en el sistema educativo, desde la enseñanza general hasta la universitaria. Al mismo tiempo, se desplegará una red nacional de infraestructuras compartidas, centros de innovación y espacios comunitarios.

El desarrollo del capital riesgo ocupará un lugar central, con la creación de fondos a escala nacional y local, así como en empresas y universidades. También se reforzarán los instrumentos de apoyo financiero directo y las garantías crediticias basadas en activos de propiedad intelectual.

Vietnam apostará, además, por una mayor integración internacional y la atracción de talento extranjero para impulsar la inserción de sus startups en las cadenas de valor globales.

Con esta estrategia, este país asiático consolida el emprendimiento innovador como palanca estructural para continuar liberando recursos, elevar su autonomía tecnológica y sostener un crecimiento económico sólido en la era digital.