La indumentaria tradicional de los grupos étnicos de Vietnam trasciende su función práctica, pues refleja la historia, las creencias y la cosmovisión de cada pueblo, así como su relación armoniosa con la naturaleza. Sus tejidos, colores y motivos ornamentales constituyen un valioso legado cultural transmitido de generación en generación.

Cada traje constituye una obra de arte popular, fruto de la destreza y la paciencia de las mujeres que dedican meses, e incluso años, a su elaboración. Su valor trasciende lo estético, ya que estas prendas desempeñan un papel esencial en los ritos que marcan las distintas etapas de la vida, desde las bodas y los funerales hasta las ceremonias religiosas. Constituyen, por tanto, una expresión de la identidad colectiva y un valioso patrimonio cultural que merece ser preservado.

“Llevo puesto el traje tradicional de la etnia Mong y me siento muy orgullosa y feliz de vestir la indumentaria de mi pueblo y caminar entre la gente. Es una experiencia que me llena de alegría y entusiasmo. No solo los Mong, sino también personas de otras etnias visten nuestros trajes tradicionales. Me alegra mucho que cada vez más personas conozcan y luzcan la indumentaria de nuestra comunidad”, dijo una muchacha de la etnia Mong.

Desde su coronación como Miss Universo Vietnam en 2017, H’Hen Nie, perteneciente a la etnia Ede, ha lucido en numerosas ocasiones la indumentaria tradicional de su pueblo, confeccionada con tejidos de brocado. De este modo, la modelo reivindica sus raíces y contribuye a dar visibilidad a la identidad cultural de su comunidad en grandes escenarios y actos oficiales.

También destaca la labor de Mai Thi Hop, artesana distinguida de la etnia Ta Oi y directora de la cooperativa textil Zeng, ubicada en la comuna de A Luoi, en la ciudad de Hue, en el centro de Vietnam. Su trabajo ha contribuido a dar proyección internacional a los tejidos tradicionales de su comunidad.

La moda, la cultura y el turismo abren nuevas vías para preservar este legado. Diseñadores vietnamitas incorporan tejidos y motivos étnicos a sus creaciones, respetando sus raíces culturales, mientras que los brocados ganan presencia en las colecciones de alta costura y en los eventos internacionales.

En las comunidades locales, las cooperativas textiles generan empleo y contribuyen a reducir la pobreza. La producción artesanal, vinculada al turismo comunitario, ayuda a preservar las técnicas tradicionales y proporciona a la población medios de vida sostenibles.

“Siento un profundo orgullo por la indumentaria tradicional de mi pueblo, porque representa la belleza y la identidad cultural única y distintiva de nuestra etnia. Para mí, ahí reside precisamente la belleza de nuestra comunidad. Esa riqueza se refleja en cada uno de sus motivos ornamentales y, cuando visto el traje tradicional de mi pueblo, también me siento más bella”, afirmó la miss H’Hen Nie.

En los mercados de montaña, las fiestas tradicionales y los destinos de turismo comunitario, los visitantes pueden probarse los coloridos trajes de los Mong, las camisas teñidas de índigo de los Tay o los tocados de los Dao, y llevarse un recuerdo fotográfico. Las redes sociales también contribuyen a difundir estas prendas como símbolos de belleza e identidad cultural.

La investigadora cultural Chu Thu Hang considera que la tecnología puede desempeñar un papel clave en la preservación de este patrimonio cultural.

“Para que la indumentaria tradicional de las minorías étnicas siga formando parte de la vida contemporánea, es necesario crear una base de datos que reúna los diseños, los motivos ornamentales y las características originales de los trajes de los 54 grupos étnicos. Esta herramienta permitiría comparar las prendas y verificar su autenticidad, contribuyendo así a preservar sus rasgos originales. También es necesario elaborar un mapa digital de la indumentaria e incorporar códigos QR a cada traje de alquiler. De este modo, los turistas podrán escanearlos para conocer a qué grupo étnico pertenece cada prenda, qué significado tienen sus motivos ornamentales y en qué ocasiones es apropiado vestirla”, manifestó.

El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista abre una nueva etapa para la cultura vietnamita. El objetivo no es solo preservar los trajes tradicionales en los museos, sino también integrarlos en la economía cultural, de modo que las comunidades puedan vivir de su patrimonio y sentirse orgullosas de él. La resolución del XIV Congreso sitúa la cultura y el factor humano en el centro de la estrategia de desarrollo del país.

La identidad cultural no se preserva únicamente a través de las fotografías de los turistas o de las festividades que se celebran unos pocos días al año. Para garantizar su continuidad, la indumentaria tradicional debe seguir formando parte de la vida cotidiana de las comunidades que la han creado y transmitido de generación en generación.

El reto consiste en mantener vivo este legado y garantizar que las mujeres de las aldeas más remotas puedan encontrar en su oficio un medio de vida digno y una fuente de orgullo. De este modo, los trajes tradicionales de las minorías étnicas de Vietnam seguirán llenando de color sus comunidades y ocupando un lugar en la sociedad contemporánea, al tiempo que proyectan su riqueza cultural en las pasarelas internacionales.