Según la tradición jemer, el Sene Dolta comprende cuatro ceremonias principales: Canh banh (ofrenda de bolas de arroz), Sene Dolta (homenaje a los antepasados en el hogar), Pchum banh (ofrenda comunitaria de arroz) y Chhun do ta (ceremonia de despedida de los difuntos).

En las aldeas, las familias preparan con antelación las ofrendas, que incluyen bolas de arroz elaboradas con arroz glutinoso, judías, sésamo y coco, además de pasteles, frutas, incienso, velas y otros presentes.

En el templo, los fieles rinden homenaje a las Tres Joyas del budismo y siguen las indicaciones de los achar, conocedores de las escrituras budistas y de las tradiciones y costumbres jemeres. Las bolas de arroz se depositan alrededor del santuario principal, mientras los monjes recitan sutras y dedican los méritos espirituales acumulados a los difuntos.

Thach Chanh, un achar del barrio de Nguyet Hoa, explicó: “El ritual comienza cuando el achar guía a los fieles en el homenaje a las Tres Joyas del budismo. A continuación, se recitan sutras para dedicar los méritos espirituales a los difuntos y a los espíritus del más allá. También se les invita a acudir para venerar las Tres Joyas, recibir las bendiciones de los monjes y aceptar las ofrendas de alimentos que les presentan sus descendientes”.

La ceremonia se prolonga durante 15 días, desde el día 16 hasta el último día del octavo mes lunar. Durante este período, los descendientes llevan sus ofrendas al templo, dedican méritos espirituales a los difuntos y honran la memoria de sus antepasados.

La celebración coincide con la fase menguante de la Luna, cuando las noches se alargan. Según las creencias populares, los espíritus regresan durante este período para reunirse con sus familiares y recibir ofrendas de alimentos.

Thach Sa Mit, un achar de la comuna de Tan Hoa, señaló: “La ceremonia se celebra del día 16 al 30 del mes lunar, durante la fase menguante de la Luna. Según las creencias jemeres, entre los antepasados fallecidos puede haber quienes cometieron malas acciones y fueron condenados al infierno. Algunos quizá ni siquiera dispongan de ropa para presentarse a recibir las ofrendas de alimentos y, por vergüenza, teman ser vistos por otras personas”.

Más allá de su dimensión religiosa, esta práctica permite expresar gratitud y mantener vivo el recuerdo de los difuntos. Durante el Sene Dolta, muchas personas que trabajan lejos de sus hogares hacen todo lo posible por regresar y reunirse con sus familias. Los mayores preparan las ofrendas y los jóvenes participan en las ceremonias, en una tradición que transmite de generación en generación el respeto a los antepasados y los valores de la piedad filial.

El templo es también un espacio de aprendizaje y transmisión de valores. Además de ofrecer alimentos a los monjes, los fieles participan en la recitación del Parabhava Sutta, conocido como el Sutra de la Perdición. Este texto budista expone las causas de la decadencia humana y exhorta a evitar las conductas perjudiciales para uno mismo, la familia y la sociedad.

Tep Binh, un achar de la comuna de Phong Thanh, explicó: “Cuando acudimos a la ceremonia de ofrenda de bolas de arroz, escuchamos a los monjes recitar el Sutra de la Perdición. Este texto señala doce causas de decadencia que perjudican tanto a nosotros mismos como a los demás. Debemos evitarlas, reflexionar sobre sus consecuencias y enseñar a nuestros hijos y nietos a no incurrir en esas conductas. Si logramos evitar estos doce factores perjudiciales, mejorarán nuestra vida, nuestras familias y la sociedad”.

Concluidas las ceremonias, los fieles regresan a sus quehaceres cotidianos. La transmisión de esta práctica de mayores a jóvenes garantiza su continuidad y mantiene vivo su lugar en la vida espiritual de la comunidad jemer.

La ofrenda de bolas de arroz constituye un legado cultural de profundo valor humano. Además de reafirmar los vínculos entre generaciones y el respeto a los difuntos, contribuye a preservar las creencias, las costumbres y la identidad del pueblo jemer del sur de Vietnam.