El mandato 2026-2031 abre una etapa de alcance histórico. Vietnam no solo debe sostener su ritmo de crecimiento, sino también dar un salto cualitativo, no solo profundizar su integración, sino además reforzar su posición, y no solo expandirse, sino avanzar con rapidez, sostenibilidad e inclusión, con el objetivo de mejorar de forma tangible la calidad de vida y el bienestar de la población.
Aspiración de servicio: el pueblo como eje, la nación como prioridad
Los tres discursos comparten un rasgo esencial: un elevado sentido de responsabilidad y la convicción de que el honor entraña deber y el poder implica responsabilidad. Los juramentos pronunciados ante la bandera nacional, la Asamblea Nacional y el conjunto del electorado trascienden lo protocolario y adquieren el valor de un compromiso político ante el Partido Comunista, el Estado y la ciudadanía, destinado a actuar en favor del interés general, del desarrollo del país y del bienestar del pueblo.
La aspiración constituye el hilo conductor de esta visión. Se trata del objetivo de construir un Vietnam “próspero, fuerte, avanzado y feliz” en 2045.
Los dirigentes han asumido explícitamente una vocación de servicio. El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, evocó la máxima de que “el pueblo es la raíz” y reiteró que el desarrollo debe repercutir directamente en la ciudadanía. El primer ministro, Le Minh Hung, apostó por un Gobierno “creador y al servicio del pueblo”, guiado por la integridad y la responsabilidad. El presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man, expresó su determinación de consagrar todos sus esfuerzos a fortalecer el papel del órgano legislativo en la construcción del Estado de Derecho Socialista.
Esta coincidencia refuerza una dinámica de sinergia. La aspiración de los dirigentes, en sintonía con la de cerca de cien millones de ciudadanos, puede impulsar un nuevo aliento nacional.
En su toma de posesión, To Lam afirmó lo siguiente: “No se puede permitir que el país quede rezagado ni que el pueblo vea mermadas sus oportunidades de desarrollo; es imprescindible actuar con una visión a largo plazo en aras de un futuro próspero para la nación. Con el respaldo de la comunidad internacional, Vietnam continuará escribiendo nuevas páginas de progreso y hará realidad los objetivos estratégicos trazados”.
Ciencia, tecnología e innovación como motores del desarrollo
Los tres discursos coinciden en un eje central: situar la ciencia y la tecnología en el núcleo del modelo de desarrollo. Los dirigentes del Estado, del Gobierno y de la Asamblea Nacional para el período 2026-2031 han definido una hoja de ruta basada en modelos de gobernanza acordes con las tendencias contemporáneas. To Lam defendió la creación de un nuevo ecosistema en el que la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital actúen como motores principales, en un claro giro hacia un modelo sustentado en el conocimiento.
El primer ministro Le Minh Hung planteó un ambicioso objetivo de crecimiento medio del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 10% anual. Esta meta refleja tanto determinación como visión estratégica: solo un crecimiento acelerado permitirá reforzar la autonomía del país y elevar su posición internacional. En esta línea, el Gobierno sitúa el desarrollo científico-tecnológico, la innovación y la transformación digital en el centro de su acción para modernizar las fuerzas productivas y elevar la productividad.
“Cada miembro del Gobierno debe traducir los compromisos en resultados concretos, ejercer una gestión moderna y actuar con iniciativa y flexibilidad, a fin de cumplir cabalmente las responsabilidades asumidas ante el Partido y la ciudadanía”, enfatizó Minh Hung.
Por su parte, Tran Thanh Man destacó la necesidad de renovar el pensamiento legislativo, impulsar la construcción de una “Asamblea Nacional digital” y aplicar la inteligencia artificial para anticipar y facilitar el desarrollo mediante políticas oportunas.
“Me comprometo a consagrar todos mis esfuerzos al servicio de la Patria y del pueblo, junto con la Asamblea Nacional, su Comité Permanente y los diputados; impulsar la innovación, promover la aplicación de la ciencia y la tecnología, desarrollar la Asamblea Nacional digital y el uso de la inteligencia artificial, elevar la calidad y la eficacia de la actividad legislativa y garantizar una acción coherente, ágil y eficaz hasta su plena culminación”.
Más allá de los distintos ámbitos de responsabilidad, los tres discursos convergen en una misma idea: vocación de servicio, impulso reformador y determinación para innovar. Ese sustrato común refuerza la acción del sistema político en la nueva etapa.
La trayectoria del país demuestra que cada avance decisivo se apoya en decisiones acertadas y en dirigentes capaces de asumir responsabilidades. Con un aparato consolidado, un alto grado de consenso y una firme voluntad política, existen bases sólidas para confiar en que Vietnam seguirá abriendo nuevas etapas de desarrollo, impulsadas por la inteligencia, la firmeza y la aspiración nacional.
