La propuesta incluye la retirada de tropas de países considerados “no estratégicos” y su posible redistribución hacia aquellos que hayan mostrado mayor apoyo a la campaña estadounidense. En este contexto, se analiza la retirada de efectivos de al menos una base en España o Alemania.
La iniciativa se enmarca en un contexto de crecientes tensiones con los aliados europeos. Pese a la reciente visita del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a Washington, la Casa Blanca sostiene que algunos países europeos “han dado la espalda” al pueblo estadounidense durante el conflicto, a pesar del respaldo en materia de defensa proporcionado por Estados Unidos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró el 8 de abril que Trump mantendrá un diálogo “franco y directo” con Mark Rutte. Reiteró además la posición de Trump, quien considera que la coalición militar no ha respondido a las expectativas de Washington ante la crisis con Irán.
Tras el acuerdo de alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, varios miembros de la OTAN, incluido el Reino Unido, manifestaron su disposición a colaborar en la protección de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca, sin embargo, ha restado relevancia a esta propuesta y mantiene una postura firme frente a sus aliados.
