La Revolución de Agosto trascendió la dimensión nacional y encarnó profundos valores humanistas y de derechos humanos.
La puesta en práctica de los valores progresistas de la humanidad
La Revolución de Agosto resolvió una cuestión esencial: el derecho a la vida del pueblo vietnamita. En 1945, la población había sido empujada al borde de la desaparición por una devastadora hambruna provocada por los regímenes fascista y colonial, agravada por los desastres naturales y las malas cosechas. Más de dos millones de personas perdieron la vida.
La victoria de la sublevación general en agosto de 1945 devolvió a los vietnamitas el derecho a ser dueños de su país, a existir y a vivir en una sociedad justa. No solo cambió el destino de la nación, sino también el de cada persona.
Con el establecimiento de la primera República Democrática del Sudeste Asiático, los habitantes fueron reconocidos por primera vez como “ciudadanos” y pasaron a disfrutar de iguales derechos y obligaciones ante la ley.
En los primeros días de la independencia, pese a las enormes dificultades del país, el Gobierno Provisional adoptó numerosas medidas a favor del ser humano. Concretamente, abolió impuestos y tributos, organizó campañas contra el hambre y aplicó políticas para aliviar las cargas de la población.
La joven República celebró elecciones por sufragio universal y garantizó a todos el derecho a votar y a presentarse como candidatos. Ya en 1946, cuando numerosos países aún debatían el voto femenino, las primeras elecciones generales de Vietnam reconocieron a las mujeres, en igualdad de condiciones, tanto el derecho al sufragio como el de ser elegidas.
Aquel avance tuvo un profundo significado histórico y demostró que Vietnam no permaneció al margen ni llegó tarde a los valores progresistas de la humanidad, sino que los llevó activamente a la práctica desde los primeros días de la fundación del Estado.
Un desarrollo firme al servicio del ser humano y la felicidad del pueblo
En continuidad con los valores de la Revolución de Agosto, el Partido Comunista y el Estado vietnamitas han situado siempre al ser humano como fundamento, objetivo y fuerza motriz del desarrollo sostenible.
El pasado 18 de agosto, durante un encuentro con los dirigentes del XIV mandato que no fueron reelegidos, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, afirmó: “Cada generación tiene circunstancias y misiones diferentes, pero todas comparten un mismo objetivo: servir a la Patria y al pueblo. La historia no exige que las generaciones posteriores repitan los métodos de las anteriores; exige, sin embargo, que cada generación permanezca fiel a los ideales y objetivos del Partido, sepa preservar y continuar el legado recibido y tenga la suficiente capacidad para innovar y cumplir la misión que corresponde a su tiempo”.
Durante los últimos 81 años, la protección de los derechos e intereses legítimos y justificados del pueblo ha ocupado un lugar central en el perfeccionamiento del sistema jurídico. La Constitución de 2013 incorporó por primera vez nada menos que 36 artículos dedicados directamente a los derechos humanos y ciudadanos.
Numerosas leyes, entre ellas el Código Civil, el Código Penal, la Ley de la Infancia, la Ley de Igualdad de Género y la Ley sobre las Personas con Discapacidad, han desarrollado estas garantías de forma cada vez más integral, en consonancia con la realidad nacional y los estándares internacionales.
Vietnam también ha ampliado y mejorado su sistema de seguridad social. A finales de 2025, la cobertura del seguro médico superaba el 95 % de la población, el nivel más alto registrado hasta entonces.
Esta ampliación ha beneficiado especialmente a los grupos más vulnerables que son las personas con escasos recursos económicos o próximas al umbral de pobreza, las minorías étnicas y quienes viven en zonas remotas, aisladas o de especial dificultad.
Más del 98 % de los niños asiste a la escuela y completa la educación primaria. Las personas con discapacidad, los mayores y las minorías étnicas también se benefician de numerosas políticas de apoyo al empleo y al desarrollo de medios de vida.
En las grandes orientaciones del XIV Congreso Nacional del Partido, el “ser humano” ocupa una posición central. Este principio se concreta en políticas específicas, entre las cuales destacan la reciente propuesta del Ministerio de Salud para desarrollar un modelo de atención comunitaria a las personas mayores, la orientación del sector educativo hacia un entorno de aprendizaje más humano y las inversiones de las administraciones locales en espacios verdes, instituciones culturales y calidad de vida.
Todas estas iniciativas reflejan una transformación clara a favor del desarrollo para las personas.
En el ámbito local, Hanói constituye un ejemplo. El objetivo de construir una “Capital de tradición cultural, avanzada y moderna” responde a una profunda filosofía: el desarrollo no debe perseguirse solo para hacer una ciudad más grande, sino para que sus ciudadanos vivan mejor y sean más felices.
Vu Dai Thang, presidente del Comité Popular de Hanói, señaló: “En la actualidad, el sector de los servicios sigue siendo el principal motor del desarrollo. Sin embargo, a partir de 2027-2028, las nuevas actividades de alto valor añadido y alta tecnología, así como los sectores de gran relevancia social y cultural, como la sanidad y los servicios sociales, serán importantes motores para alcanzar el objetivo de un desarrollo integral”.
El recorrido de Vietnam durante estos 81 años demuestra que un país que respeta los derechos humanos es aquel que más se esfuerza para que todos sus ciudadanos vivan en paz, disfruten de una sólida protección social y tengan oportunidades de desarrollarse plenamente. Este principio no solo constituye uno de los grandes resultados de la Revolución de Agosto, sino también un eje de la gobernanza nacional de Vietnam en un mundo cada vez más integrado.
